Pitcairn, el pueblo fósil

Publicado en por Pepola

carte_pitcairn.jpgLas Islas Pitcairn son un grupo de pequeñas islas en el remoto pacífico sur, más lejos de cualquier continente que cualquier otra isla deshabitada.
Este archipiélago es la última colonia británica en el Pacífico sur y sólo tienen unos cuantos cientos de habitantes.


De las cinco islas que lo componen, sólo la llamada Pitcairn está habitada. Tiene una superficie de 5 km² y situada a 2,120 km de Tahití.

Pero sus habitantes tienen una particularidad que los hace únicos: se trata de los descendientes de la tripulación amotinada del “HMS Bounty” y los tahitianos que los acompañaron.

Con una población estable de tan sólo 50 habitantes (de nueve familias), es también famosa por ser el país menos poblado del mundo (aunque no es una nación soberana).

La isla estaba deshabitada cuando fue descubierta para España por el navegante portugués Pedro Fernández de Quirós. Fue redescubierta por los británicos en 1767, y nombrada así por el primer tripulante que vio la isla.

Cuando los británicos perdieron sus colonias de América del Norte, la alimentación de los esclavos de las plantaciones de caña de azúcar de las Antillas constituyó un verdadero problema, hasta que los exploradores del Pacífico, de vuelta de sus expediciones, informaron de que en las islas de este océano había “árboles que daban pan”.

El famoso motín del Bounty tuvo consecuencias históricas. Nos situamos a fines del siglo XVIII.La tripulación se adueñó del barco y abandonó al capitán William Bligh y a sus seguidores en un bote a la deriva en las aguas del Pacífico.
Su población está formada por descendientes de los marinos amotinados del navío inglés H.M.S. Bounty y mujeres polinesias de Tahití.

Para no ser encontrados por la Armada Inglesa -y evitar la horca-, los fugitivos decidieron que el Bounty debía desaparecer de la faz de la Tierra. Así que (en enero de 1790) le prendieron fuego.
Allí permanecieron completamente aislados durante un cuarto de siglo. Doscientos años más tarde, los 48 descendientes de los amotinados siguen siendo los únicos pobladores de la isla.

En el siglo de las comunicaciones, salir materialmente de Pitcairn es harto difícil. No existe aeropuerto, ni helipuerto, ni puerto marítimo (sólo un embarcadero para los botes de los isleños). Hallándose a trescientas millas del lugar habitado más cercano, la isla de Mangareva, en las Antillas francesas, no hay líneas aéreas o marítimas que realicen viajes regulares.

Dur
ante los años 1860 se prohibió la inmigración a la isla. En 1886, la mayor parte de los isleños abandonaron la Iglesia de Inglaterra y se convirtieron a la Iglesia Adventista del Séptimo Día después de recibir libros de ese grupo religioso. Los misioneros llegaron a la isla unos años después, y la conversión de una comunidad entera se convirtió en una gran arma propagandística para ese credo.

Oficialmente, la isla no es considerada una nación, sino un territorio no incorporado. Es jurídicamente una democracia pero no se considera un país. Con una población de aproximadamente 50 personas esta isla es oficialmente la más pequeña democracia en el mundo.
En 1838 las islas fueron el primer territorio del mundo donde se aprobó el sufragio femenino.

Pitcairn todavía es un pueblo fósil. En 200 años no ha cambiado los apellidos. Allí se sigue hablando un inglés del siglo XVIII amestizado y criollizado con aportaciones dialectales del anglo-escocés, el anglo-córnico, el cockney, el anglo-americano, el anglo-caribeño y, por supuesto, una de las lenguas polinésicas, el tahitiano. Para preservar la ecología étnico-lingüístico-histórico-paisajística de Pitcairn, el gobierno británico invierte cuantiosas sumas que jamás llegarán a compensar el desequilibrio de la población, víctima de la superstición y el enclaustramiento espiritual, social y cultural.

Actualme
nte, la existencia de la colonia se está viendo amenazada por el descubrimiento de una larga tradición de abusos sexuales a las niñas de edades desde 10 y 11 años.
En el año 2002, unos 20 pitcairnianos, se vieron involucrados en un caso de abuso sexual a niñas entre 12 y 15 años, lo cual era al parecer una práctica extendida en la isla. Los residentes alegaron que se trataba de una tradición cultural de la isla, ya que en Pitcairn los niños son “activos sexualmente a edades muy tempranas”.
Finalmente en 2004 los principales imputados, entre los que se encontraba el alcalde de la isla, fueron condenados y encarcelados.


Fuentes:
portal.unesco.org
Wikipedia
etnografo.com

Etiquetado en Geografía

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