Kirguizistán, la historia se repite

Publicado en por Pepola

kg-mapa-pais.gif Kirguizistán y Tayikistán son los microestados tercermundistas que más posibilidades tienen de desaparecer.


En este rincón de Asia Central las fronteras se han trazado despiadadamente... más que países son espacios fronterizos entre imperios.

La historia más reciente de Kirguizistán está condicionada por su pertenencia primero al Imperio Ruso y después a la antigua URSS.

 

El valle de Ferganá, el más rico de Asia central, fue repartido entre tres repúblicas soviéticas: Uzbekistán, Kirguizistán y Tayikistán. Para compensar a Uzbekistán de la pérdida del Ferganá -incluidas las ciudades de Osh y Jalalabad-, Stalin incluyó en esa república las importantes ciudades tayicas de Samarcanda, Bujará y Jiva. Esta división profundizó también las diferencias existentes entre el norte y el sur de Kirguizistán y alentó el resentimiento entre la comunidad uzbeka, más rica, y la kirguiza. 

 

La cordillera de Tian Shan divide Kirguizistán literalmente en dos, separando el norte "rusificado" de las populosas ciudades islámicas de Osh y Yalalabad.

Este empobrecido país ha estado sometido al tira y afloja de sus vecinos -muchos más grandes- con quienes trata de mantener amistades no exclusivas. 

Las compañías chinas y rusas están comprando empresas del sector metalúrgico y alimentario... lo que deja a la mayoría de los kirguisos en el mismo sitio que han estado durante siglos, empleados en la ganadería y la agricultura que constituye el 40% de su PIB.


La historia post-URSS está marcada por sus políticos


A pesar de las prohibiciones de Rusia durante la perestroika, en 1989 comenzaron a surgir algunas organizaciones de opositores, decididos a operar un cambio y a revertir la crisis generada por el deterioro de las instituciones. Entre ellos, destacaron dos grupos: el Ashar, tolerado por las autoridades y con un papel político catalizador de las reivindicaciones democráticas, y el Osh Aymaghi, con una mayor inserción entre la minoría uzbeca.

La región fronteriza de Osh y su ciudad homónima habían sido incorporadas a Kirguistán en 1924, a pesar de que los uzbecos eran mayoría en este territorio y reclamaban su pertenencia a la vecina república de Uzbequistán.

Las tensiones entre uzbecos y kirguizos, que durante décadas se habían mantenido en estado latente, emergieron con fuerza ante los nuevos vientos políticos. Así, en junio de 1990 estallaron los enfrentamientos en la ciudad de Osh, con el resultado de 230 muertos, según cifras oficiales, lo que ocasionó el establecimiento del estado de emergencia y el cierre de la frontera con Uzbequistán... exactamente lo mismo que está sucediendo ahora.

 

El primero de los presidentes tras su indenedencia en 1991, Askar Akayev, se situó  en la línea más conservadora, se opuso a la formación de grupos políticos no oficiales.

Entre la población de origen kirguizo y uzbeco comenzó a hacerse evidente un sentimiento antirruso y antioccidental, acompañado de un claro resurgimiento del islamismo, impulsado por la relevancia de la ciudad de Osh, considerada por los mahometanos como la «segunda Meca».

Acusado de corrupción y de tramar un plan para falsear las elecciones, fue derrocado por una revuelta popular, la llamada 'Revolución de los Tulipanes', que le obligó a abandonar el país.

 

Le sustituyó en 2005 Kurmanbek Bakiyev, quien nunca logró restaurar la confianza de la población en el gobierno. Cada vez con menos libertades, más censuras y más críticas de organizaciones internacionales, la tensiñon civil fué aumentando hasta desembocar en los conflictos del mes de abril de 2010.


Y, además de los conflictos internos, Kirguizistán sufre la rivalidad entre Rusia y EEUU, ambas con bases militares en el país, un lugar estratégico que ambas potencias tratan de controlar.

 

Fuentes:

"El segundo mundo" de Parag Khanna

Diario El Mundo

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pachi 06/24/2010 12:06



Lo tienen jodido.