Sobre Leyes y Jueces
Todos nosotros estamos influídos por las leyes en nuestra vida diaria y nos hemos acostumbrado tanto a que estén ahí que rara vez pensamos en ello.
La historia del derecho está estrechamente vinculada con el desarrollo de las civilizaciones.
En las culturas del Proximo Oriente Antiguo son los dioses quienes dictaban las leyes a los hombres, por eso, las leyes eran sagradas.
Hasta que al rey Hammurabi de Babilonia (1728 - 1686 aC.) no se le ocurrió poner la ley por escrito, la gente estaba sometida al capricho de los jueces, cada uno aplicaba la ley que le parecía y nadie sabía que era legal y qué estaba fuera de la ley.
Las leyes en el Antiguo Egipto, que datan del año 3000 aC., aparece un código civil que se basa en el concepto de Maat, que se caracteriza por la tradición, el discurso retórico, la igualdad social y la imparcialidad.
En ocasiones ocurría que en distintas ciudades un mismo caso podía tener dos o más resultados distintos. Por ejemplo: "le compré una cabra pero se murió al tercer día, por eso quiero que me devuelva el dinero". Un juez podría determinar que se devuelva el dinero, otro que no se devuelva nada, y un tercero que se devuelva la mitad del importe de la compra. Así que en muchos casos someterse al arbitrio de un juez era casi someterse a una lotería en la que dependiendo de qué juez te tocara y el humor con el que se hubiera levantado, podías conseguir un resultado u otro.
Fue así como se sentaron las bases de la jurisprudencia: en los casos en los que un juez tuviera dudas debía conocer lo que otros jueces habían decidido en casos similares, y si el resultado había sido aceptable decidir en el mismo sentido.
En Grecia, hacia el 621 aC., frente a los reclamos populares por la arbitrariedad de los jueces, el legislador Dracón recopila las leyes orales y las pone por escrito. El código era muy duro y algunos decían que "parecía escrito con sangre" porque casi todos los delitos eran castigados con la muerte.
El conjunto de leyes e instituciones judiciales creadas por los romanos son la base de nuestro sistema jurídico actual.
Una persona se convertía en Juez de varias formas, y sorprendentemente, alguna de ellas de forma involuntaria. Un anciano con fama de honrado y reputación intachable, podía ser requerido por personas que le respetasen para aconsejar o decidir en determinados conflictos personales. Si su decisión era acertada, su fama aumentaría y más personas acudirían a él para consultarle y pedirle su intermediación.