San Marino, el Estado más antiguo de Europa

Publicado en por Emma Rodriguez

Con una población de apenas 33.000 habitantes y con una superficie de 61 kms cuadrados, San Marino es el quinto Estado más pequeño del mundo y el tercer Estado más pequeño de Europa, tras el Vaticano y Mónaco.

San Marino es la única ciudad-estado itálica que aún sobrevive. Como Andorra, Liechtenstein y Mónaco, parece un anacronismo de tiempos medievales.

Junto con el Vaticano es el único país europeo completamente rodeado por otro.


También es la más antigua república, tiene 1700 años.
Desde finales del siglo IX consta la existencia de una república libre en San Marino.

Según la tradición,
fue fundada en el 301 por un cantero cristiano llamado Marinus el Dálmata o San Marino dejó la isla de Arbe para escapar de la política anticristiana del emperador romano Diocleciano. Marinus se escondió en la cima del Monte Titano, el más alto de los siete que posee San Marino y fundó una pequeña comunidad cristiana.


Su gobierno es de lo más cuioso: dos capitanes regentes son elegidos anualmente; desempeñan el Poder Ejecutivo durante seis meses cada uno, asistidos por un Consejo de nueve miembros.

Todos los años, el día 1 de octubre y el 1 de abril, las calles del centro histórico son el telón de fondo de la ceremonia de investidura de los Capitanes Regentes.

A pesar de que la república no es un miembro oficial de la Eurozona, se le ha permitido usar el euro como moneda nacional en virtud de acuerdos con el Consejo de la Unión Europea, pudiendo estampar su propio diseño nacional en la cara correspondiente.

El servicio militar no es obligatorio pero todos los ciudadanos de entre 16 y 65 años pueden ser enrolados en caso de que el Estado los necesitara para su defensa.

San Marino fue respetado por Napoleón, por Mussolini y por Hitler; todos ellos reconocieron la independencia de la pequeña república, que, empero, no se vio libre del conflicto en los últimos días de la segunda Guerra Mundial, pues sufrió daños causados por los bombardeos de la aviación aliada.

Esta pequeña y curiosa república sólo ha sido invadida tres veces a lo largo de su historia.
En 1503, César Borgia, ocupó la república hasta su muerte pocos meses después.

En 1739, el Cardenal Alberoni volvió a invadir el pequeño estado pero la desobediencia civil y las protestas ante el Papa Clemente XII para obtener justicia dieron resultado. El estado fue reconocido por Napoleón en 1797 y en el Congreso de Viena en 1815.

La última ocupación del país ocurrió en 1944.

Hay una anécdota muy curiosa sobre la II Guerra Mundial:

San Marino era neutral en la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, el ejército alemán lo ocupó durante su retirada y fue seguido por los aliados. Estos últimos sólo permanecieron unas semanas.

San Marino permaneció neutral durante toda la guerra pero quiso demostrar al mundo en 1944, con la guerra declinando para los alemanes, su repulsa contra los nazis.
Esperó a que los aliados en su ataque dejaran muy atrás a San Marino y cuando creyeron que ya no había peligro, declararon la guerra a Alemania. Lo curioso es que los alemanes lanzaron una contraofensiva e hicieron retroceder al ejército aliado, con lo cual los de San Marino, viendo que los alemanes se acercaban y temerosos de durar apenas unas horas, se rindieron, pero curiosamente ¡se rindieron por teléfono!

Posteriormente, cuando los aliados volvieron a reconquistar la zona, esperaron mucho tiempo para que no les volviera a pasar lo mismo y ya cuando la derrota nazi era imparable, volvieron a declarar la guerra a Alemania.


Fuentes:
"Las 100 mejores anécdotas de la II Guerra Mundial"

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