Milton Friedman y los "Chicago Boys"

Publicado en por Emma Rodriguez

La Escuela de Chicago de Economía es la escuela del pensamiento que favoreció el libre mercado económico practicado y diseminado en esta Universidad durante el siglo XX.


Se habla de la "Escuela de Chicago" para referirse a los planteamientos que hicieron algunos de sus insignes profesores —varios de ellos premio Nobel— y que dicen relación con la supremacía de la libertad individual sobre la planificación central.


Él y su grupo de economistas, los llamados Chicago Boys, consideraban que los mercados competitivos libres de la intervención del Estado contribuyen a que el funcionamiento de la economía sea más eficiente... una batalla de las ideas que enfrentó al mundo durante parte importante del siglo XX, pero que a fines de los 80, tras el evidente fracaso del socialismo estatista, terminó por imponerse con el triunfo del liberalismo económico como mecanismo para alcanzar el desarrollo.

 

Sus postulados fueron la base de las políticas neoliberales que se establecieron en algunos países en la década de 1980. Fueron adoptados por el Gobierno chileno del general Pinochet aunque sin llegar a abandonar del todo la asistencia social. También fueron adoptadas por el Gobierno Reagan en EE.UU. y por el de Margaret Thatcher en el Reino Unido.

De hecho, en las ideas de Friedman y, en general, de la Escuela de Chicago, se halla el fundamento teórico del denominado neoliberalismo actual.


Las teorías de la escuela de Chicago ponen detrás de muchas de las políticas del Banco mundial e instituciones financieras basadas, tales como Fondo Monetario Internacional y el Departamento del Hacienda de EEUU, que abrazó soluciones del mercado libre como la receta para la reforma de países económicamente arruinados, como fue expresado en Consenso de Washington.


Bajo su influencia, a partir de mediados de los años ochenta, grandes de las compañías (propiedad del gobierno) en muchos países del tercer mundo fueron privatizadas.

 

Milton Friedman, el ideólogo

 

interior_friedman.jpgSin Milton Friedman, la economía de los inicios del siglo XXI sería incomprensible.

Pese a la controversia que generaron sus pensamientos, no hay apenas ningún economista que no reconozca su innegable influencia y respete sus ideas, basadas en el pensamiento clásico y en la tradición liberal, que han conseguido transformar la macroeconomía mundial.


Sus teorías económicas liberales y su oposición al keynesianismo convencerían a personajes de la talla de Richard Nixon, Ronald Reagan o Margaret Thatcher, y acabarían cambiando la manera de pensar de los economistas, los políticos e, incluso, del gran público.


Los aportes de Friedman a la teoría y política monetaria le han hecho pasar a la historia.

 

La política económica que los gobiernos occidentales aplicaban al terminar la Segunda Guerra Mundial seguía los criterios de los economistas de la escuela keynesiana: el Estado dirige la economía, y de hecho se convierte en uno de los principales inversores, para asegurar a la población unos bienes mínimos que permitan mantener un elevado ritmo de consumo, de forma que éste anime la producción, con lo cual el crecimiento económico debería ser continuo y se prevendrían las grandes recesiones. Friedman criticó estas teorías.


Friedman era un liberal convencido, para quien no podía haber libertad política sin libertad económica y viceversa.


Demostró que no existe un intercambio entre inflación y empleo. Desde entonces las expectativas de inflación ocupan un lugar central en el análisis macroeconómico, y la distinción entre cambios económicos esperados y no esperados es clave para entender la evolución de una economía en el corto plazo. Propuso desmontar el Estado de bienestar y dejar que actúen libremente las leyes de la oferta y la demanda.


Su objetivo era conseguir una tasa de inflación baja y estable; no tienen que plantearse objetivos a corto plazo en cuanto a crecimiento o empleo; deben controlar la cantidad de dinero existente; funcionar mediante reglas, y evitar la manipulación de las variables de política orientada a conseguir resultados precisos a corto plazo.


Friedman se retiró de la Universidad de Chicago en 1977, pero siguió muy activo como investigador, escritor, divulgador y pensador, además de polemista. Gran polémica desató uno artículo donde sostenía que las empresas no tienen otra responsabilidad que la de maximizar sus beneficios y no de dedicarse a la filantropía y la acción social.

 

 

Fuentes:

Escuela de Chicago de Francisco Rosende

Stigler, George J. Memorias de un economista no regulado

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