Los primeros programas espaciales

Publicado en por Pepola

Estos dos singulares personajes soñaron con llegar a las estrellas y buscaron la forma conseguirlo... hablamos de los siglos XVI y XVII.

 

Wan Hu, el astronauta de la dinastía Ming

 

wanhu2jh1.jpgFue el primer hombre que quiso llegar a las estrellas -del que se tenga constancia-y China fue el país donde se usaron por primera vez los cohetes.

  

Para muchos chinos, Wan Hu fue el primero que intentó llegar al espacio y algunas leyendas incluso dicen que lo consiguió, aunque esto nunca se pudo asegurar y lo más probable es que fuera la primera víctima mortal de la carrera espacial.

 

Wan era un oficial imperial de la dinastía Ming, penúltima que tuvo China, y se pasaba las noches contemplando la Luna y las estrellas, alimentando un ferviente deseo de conocerlas de cerca.

 

En aquel tiempo, China era el país más avanzado tecnológicamente del mundo, así que no es extraño que Wan pensara que las desarrolladas técnicas de su país (instrumentos de navegación, avances científicos y astronómicos, la pólvora…) le podían ayudar a cumplir su sueño.
 

Se sabe que estas “flechas de fuego” ya se usaron en una batalla que chinos y mongoles libraron en 1232, y sirvieron para repeler a los nómadas del norte en su enésimo intento de conquistar China. Wan Hu fue el primero que pensó que estos artefactos explosivos no sólo podían ser usados para causar daños al enemigo, sino también para transportar algo, por lo que ideó una primitiva nave que consistía en una plataforma a la que ató 47 potentes cohetes.

 

Además, anudó dos grandes cometas, que pensó le ayudarían a mantenerse en el aire una vez que la nave estuviera en el cielo. Sobre la plataforma colocó una silla, en la que iría sentado él el día del lanzamiento, vestido con sus mejores galas y preparado para pasar a la historia.

La leyenda cuenta que, una vez encendidos los cohetes, se produjo una enorme explosión y a continuación una humareda que tardó varios minutos en disiparse, y que cuando lo hizo, Wan Hu y su artefacto se habían volatilizado sin dejar rastro.

Lo que siguió fue una oleada de rumores y conjeturas, pues mientras algunos aseguraban que la explosión había desintegrado por completo a Wan y la nave, otros decían que el oficial había materializado su sueño.

 

El curioso programa espacial de Wilkins

 

Wilkins_2.jpegDr. John Wilkins planificó su propia misión lunar hace cuatro siglos, antes de la época de la Revolución Inglesa.

 

Este era un periodo dorado para la ciencia británica. El vacío aún no se había descubierto. Y en 1640, volar a la Luna era una posibilidad heroica.

 

Fue un hombre polifacético y activo. Sus múltiples habilidades intelectuales le granjearon el puesto de director en Oxford, y más tarde obtuvo un alto empleo similar en Cambridge, convirtiéndose así en el único profesor de la historia que dirigió colegios o facultades en ambas universidades rivales. También fue el creador de la "Royal Society" y era cuñado de Oliver Cromwell.

 

Pero nos interesaremos por sus habilidad cientifica menos conocida.

En 1654 delineó su teoría, A Worlde in the Moone (Un Mundo en la Luna), una teoría con título muy poético que especulaba con que una misteriosa raza habitaba nuestro satélite.

 

Wilkins sostenía que el nombre de esta raza de extraños seres se llamaban los Selenitas, y su interés era el de establecer contacto para iniciar rutas comerciales. Para ello desarrolló una serie de curiosos experimentos para emprender vuelo y alcanzar el cuerpo celeste.

 

Su gran idea era construir una auténtica “nave espacial”, una máquina voladora diseñada como un barco pero con un potente muelle, máquinas de reloj y un conjunto de alas. La pólvora podría usarse como una forma primitiva de motor de combustión interna. Una carreta, que adornada con plumas de pájaro y resortes, podía ser impulsada por pólvora y tripulada por un hombre, para así alcanzar la luna y poder conocer de cerca a los Selenitas.

 

El trabajo de Wilkins sobre el viaje a la Luna no fue 100% especulativo: recientemente se han encontrado documentos que prueban que, alrededor de 1654, estuvo investigando su idea experimentalmente. Pero, cinco años después, se convenció de que había problemas técnicos y prácticos que tardaría muchos años en solucionar, y comenzó a desencantarse de su proyecto. Se le hizo evidente que ir a la Luna no era lo mismo que descubrir América, y, en 1670, concluyó -erróneamente- que la tarea era imposible.


El mérito de Wilkins fue extravangante y extraordinario... de hecho llegó a sugerir que la luna no tenía luz propia y que ésta era reflejo del sol.

 

Fuentes.

cienciakanija.com

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