Las Tendencias Sexuales

Publicado en por Pepola

freud 0En los últimos años se ha puesto de manifiesto que la vida sexual de los animales -en muchas especies- se han observado conductas homosexuales.

Con todo, el hombre es el animal que más lo ha complicado, hasta el punto de que no hay forma de abarcar la desconcertante diversidad de actitudes sexuales que uno puede observar… basta darse una vuelta en internet, por ejemplo.


No disponemos de respuestas convincentes. pero este desarrollo es probablemente un efecto secundario de la diferenciación cre­ciente de nuestro cerebro.


De momento se desconoce por falta de trabajos de inves­tigación si otras tendencias sexuales dependen también de condicionantes similares a los de la homosexualidad. Existen relatos anecdóticos de personas que a consecuencia de lesio­nes cerebrales o de la toma de medicamentos desarrollan de repente extrañas inclinaciones sexuales o se deshacen de ellas, pero no hay de momento estudios que analicen el comporta­miento de fetichistas, sadomasoquistas o zoofílicos más allá de casos individuales.


En ese sentido, se sabe poco sobre los hombres y aún menos sobre las mujeres. Muchos sexólogos sostienen que el impacto en el caso de las mujeres se limita a casos excepcionales. Tampoco parece que a corto plazo va­yan a producirse grandes cambios en este ámbito tan poco agradecido de la ciencia.


En el mundo, tan sólo un puñado de sexólogos se dedican a investigar las causas de las tendencias sexuales, algo debido en parte al hecho de que tampoco es que haya demasiados sexólogos en el mundo. Médicos y psi­cólogos no se dedican actualmente a estos temas, pues hace falta contar con un lobby sólido, consciente y obstinado a combatir la discriminación para conseguir ayudas para la in­vestigación. De momento, estas condiciones sólo se dan (y aún a medias) para la investigación de la homosexualidad.


De vez en cuando siempre hay alguien que, estudia otros asuntos, descubre por error algo sobre la sexualid humana: partiendo de sus estudios sobre dolores fantasma, el neurólogo americano Vilaynur S. Ramachandran ha lanzó una hipótesis que explicaría el fetichismo de pies por la razón de que la información procedente de los pies se analiza el cerebro junto a la procedente de los genitales.


Un paciente Ramachandran explicó que, tras la amputación de un pie experimentaba los orgasmos en su pierna fantasma y que estímulos son mucho más satisfactorios que antes. En cualquier caso, esa teoría ayudaría a entender por qué a muchas personas les resulta agradable que les laman los dedos de los pies, pero aún no hay una explicación clara para el deseo de los feti­chistas de lamer los dedos de los pies de otros.

En gene­ral, disponemos de pocos datos de verdadera utilidad para el estudio de las tendencias sexuales que permitan, por ejemplo, comparar la situación en diversos países y detectar posibles influencias culturales.


Cada tantos años se recogen datos relativos a la conducta sexual que muestran determinados grupos de población. Esos estudios muestran claramente que las desviaciones de la nor­ma sexual casi nunca aparecen solas.


Eso puede tener muchas explicaciones: ¿Acaso después de salir del armario a uno le da ya todo igual y puede declararse inmediatamente también fe­tichista del látex?


Mu­chos encuestados declaran que sus tendencias sexuales adul­tas se manifestaron claramente ya antes de la pubertad. Los científicos, sin embargo, no logran ponerse de acuerdo sobre si hay que dar credibilidad a ese tipo de afirmaciones o si se tra­ta tan sólo de justificaciones a posteriori: «No puedo evitar­lo, siempre fui así».


Por el momento no está claro si a lo largo de la vida las preferencias sexuales cambian o pueden cam­biar con las terapias adecuadas o si, por el contrario, éstas quedan fijadas para siempre como muy tarde después la pu­bertad.

Muchos estudios apuntan a esta última opción, pero tanto los sectores más religiosos y conservadores como de­terminados ámbitos de la subcultura están tan interesados en que esa cuestión se resuelva de acuerdo con sus intereses, que las respuestas, sean en el sentido que sean, deben tomarse con escepticismo.


Desde luego, no parece que las complejas conductas que determinan la sexualidad humana pueden reducirse a causas sencillas. Probablemente las tendencias sexuales obedecen a causas múltiples y diversas, y seguramente diferentes perso­nas desarrollan las mismas conductas sexuales por motivos diferentes.

 


Fuente:

"Enciclopedia de la Ignorancia" de Kathrin Passig y Aleks Scholz

Etiquetado en Antropología

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