La estrategia de la crispación política

Publicado en por Pepola

crispacion-politica-vin2.jpgEl análisis de las estrategias de crispación revela la autonomía que disponen los políticos frente a los votantes.

 

La crispación política -entre los políticos- existe.

Nadie lo duda. Muchos pensamos que esta crispación es dañina, peligrosa y que entorpece el que debiería ser el trabajo en común de mejorar nuestro país, sea del color que sea quien gobierne.

Curiosamente fuera de España, no se prodiga una crispación tan continua y agria.

 

Ante esta situación, muchos ciudadanos toman el camino de en medio: qué más da, todos son iguales, todos van por la pasta. Lo cual, además de injusto para muchos políticos, no hace más que aumentar la desconfianza entre la ciudadanía y sus representantes.


Tales estrategias no pretenden responder a las preferencias ni a los intereses de los que vamos a votar.

Lo que determina esta estrategia son los intereses puramente políticos; está guiada por un objetivo de poder, no de la representación de los ciudadanos.


Uno de los efectos negativos de la crispación es que reduce el impacto de la corrupción. Efectivamente, convertida la política en una batalla de reproches, la ciudadanía tiende a pensar que las acusaciones de corrupción forman parte del espectáculo. Y las coloca en las estanterías de las acusaciones mutuas y las falsedades.

 

La crispación deforma la realidad

 

Votantes partidistas y ciudadanos indecisos interpretan el mundo con ojos distintos.

Los indecisos se mueven en un mundo de incertidumbre.


Estas personas son especialmente susceptibles a las estrategias de crispación, que se traduce en no ir a votar el dia de las elecciones.

 

En España los más afectados son, sobre todo, los votantes centristas ligeramente escorados a la izquierda. Esté también es el sector más poblado de todo el espectro ideológico.

 

Mecanismos de la crispación

 

Las estrategias de crispación política suelen implicar una intensa "campaña negativa" de caracter personal.

Un componente es la cuidadosa selección de los temas respecto a los puntos de descalificación del adversario que son de lo más variados: desde la puesta en duda de su capacidad hasta la inmoralidad manifiesta del candidato (como en el caso de Clinton).

 

Otro componente es atribuir la responsabilidad de la crispación al adversario; son sus acciones (o inacciones) las que generan crispación... y debido a las consecuencias catastróficas de esas acciones o inacciones resulta necesario denunciarlas hasta el final y eventualmente echar del poder a esos crispadores.  

 

La dificultad de resolver un problema político -la crispación, en este caso- es directamente proporcional al número de gente que se beneficia de él.

Me temo que hay mucha gente interesada en que el ruido continúe.

 

Fuentes:


"La conforntación política" de Jose María Maravall

Diario El Mundo

Diario El Pais

Etiquetado en Política

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