Jasper Maskelyne, el mago de la guerra

Publicado en por Pepola

jasper.jpgJasper Maskelyne (1902-1973) fue uno de los magos británicos más conocidos del siglo XX,. Al estallar la segunda guerra mundial ofreció "sus servicios" al ejército inglés con la idea de que su magia podía ser muy útil en el campo de batalla.

Pese a las continuas reticencias -fue rechazado por ser viejo ya que tenía 37 años y no había recibido instrucción militar-, consiguió ser destinado en el norte de África justo cuando los británicos se batían en retirada y el Afrika Korps alemán asediaba El Cairo.

Ante la desesperada situación y la excelente preparación de la maquinaria de guerra nazi, dirigida por el mariscal Rommel, apodado el zorro del desierto, pronto el mando inglés se agarra a toda posibilidad para hacer frente al contrario.

Algunas de las sugerencias de Maskelyne: armar ejércitos falsos, despistar con trucos de ilusionismos, convencer a potenciales aliados con espectáculos de magia y hasta hacer desaparecer objetivos vitales a la vista del enemigo; la guerra como un juego de magia.

“Denme libertad y no habrá límites para los efectos que puedo crear en el campo de batalla. Puedo crear cañones donde no los hay y hacer que disparos fantasmas crucen el mar. Puedo colocar un ejército entero en el terreno si eso es lo que quiere, o aviones invisibles, incluso puedo proyectar en el cielo una imagen de Hitler sentado en el wáter a miles de pies de altura”, dijo.


Demostró que la obtención de suministros, el arte del camuflaje, o la creatividad e imaginación de soldados individuales, eran tan importantes como el número de tanques o la táctica de los ejércitos.

Maskelyne y los componentes de su particular “Cuadrilla Mágica” fueron capaces de llevar a cabo acciones asombrosas.
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2aeph1s.jpgEl primer éxito de este grupo consistió en camuflar cerca de 200 tanques para que pasaran desapercibidos por el desierto y engañar así al mismísimo Rommel.

Para ello, debían pintar los carros de combate de marrón claro para que así se confundieran con las arenas del desierto. Lo curioso del caso es que no tenían dicha pintura, por lo que se bastaron de una mezcla de salsa worcester y estiércol de camello secado al sol para conseguir un color que se asemejaba perfectamente al de la arena
.

Otro de sus trucos fué el escudo solar para los tanques. Este escudo constaba de una ligera estructura plegable de madera y lienzos pintados que, una vez montados en los tanques, hacían que éstos parecieran camiones. De este modo, cuando los aviones nazis divisaban los carros desde el cielo, veían una hilera de inofensivos camiones recorriendo el desierto. Incluso la silueta que dibujaban en la arena era igual a la de dichos automóviles.


Su primera intervención militar consistió en apoyar la defensa y proteger el puerto de Alejandría de los ataques de la Luftwaffe. Durante la reunión, alguien dice: “Necesitamos una solución. No podemos hacer desaparecer la ciudad”. Es entonces cuando el talento y la audacia del mago (además de su innata propensión a los golpes de efecto) le llevan a decir: “Cierto. No podemos hacerla desaparecer. Pero quizá... quizá podamos cambiarla de sitio”.

Urdió un plan consistente en construir una réplica del puerto utilizando barro, lona y cartón a pocos kilómetros del lugar. Clonó los edificios y colocó explosivos controlados para simular los aciertos de los alemanes. Y sí, cuando los Junkers Ju88 de la Luftwaffe soltaron sus temibles bombas, lo hicieron en el lugar equivocado. Los nazis habían caído en la trampa.


Pero su ingenio fué más allá: hacer desaparecer el Canal de Suez para los aviones alemanes mendiante luces que cegaban a los pilotos; crear ejércitos falsos de miles de hombres mientras se ocultan otros reales; destapar espías en medio de un espectáculo en el Palacio Real de El Cairo bajo las narices del rey egipcio, conseguir el apoyo de un jefe local después de un duelo de magos al más alto nivel entre Oriente y Occidente, y sobre todo, colaborar enormemente al triunfo final en la batalla de El Alamein, la batalla que cambió el signo de la guerra en el Norte de África.

La labor de Maskelyne en misiones de la segunda guerra mundial no acabó aquí ya que continuo por otros 16 países de oriente medio y Europa. Terminó la Guerra con el grado de Coronel de la OSS (antigua CIA) mientras ideaba equipos de espionaje y todo tipo de artilugios para engañar al enemigo.
En 1949, retirado en Kenia, publicó una autobiografía, Magic: Top secret, donde contaba sus aventuras durante la guerra.
Con su muerte se fueron algunos secretos de guerra que el ejército británico desclasificará en 2046.


Fuentes:
"El mago de la Guerra" de David Fisher

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