Ilusiones Colectivas

Publicado en por Pepola

shocked.jpg De las especulaciones salvajes en los mercados financieros a la creencia que los alienígenas nos están visitando, los humanos son propensos a todo tipo de ilusiones personales y de masas... y así ha sido durante siglos.


La ilusión (o histeria) colectiva es el término común usado para describir una situación en la que varias personas los padecen los mismos síntomas histéricos, bien por causa de una enfermedad fantasma o de un acontecimiento inexplicable.


Las ilusiones colectivas ocurren, y han tenido lugar a lo largo de la historia: los sociólogos Robert Bartholomew y Erich Goode han detallado cómo las creencias falsas o exageradas a menudo pueden surgir de forma espontánea, extenderse rápidamente en una población y temporalmente afectar a una región, cultura o nación entera.


Hay muchos factores que contribuyen al surgimiento y expansión de tales ilusiones colectivas. Éstas incluyen los rumores, extraordinaria ansiedad pública o excitación, creencias culturales o estereotipos compartidos, y amplificación de estos por los medios de comunicación masiva, así como el refuerzo de sus acciones por autoridades como políticos, policía o militares.


Hay muchos casos curiosos de este fenómeno a lo largo de la Historia.

 

En julio de 1518 en Estrasburgo, Alsacia, Francia, un gran número de personas que espontáneamente comenzó a bailar durante días sin descanso durante un período de un mes. La mayoría de la gente acabó muriendo debido a ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares o el agotamiento. La "plaga" se inició con una mujer, en cuestión de unos días ese número aumentó a 34 a 400 en un mes.

A día de hoy la causa de la histeria en masa es desconocido.

 

Otro caso muy famoso se produjo en 1962. Los alumnos de la pequeña escuela de Kashasha, en Tanzania, debieron de gastar una broma tan divertida que provocó un ataque de risa colectiva. Después de algunos minutos, la risa pasó de los chicos a los compañeros de otras aulas y se contagió entre los profesores, hasta el punto de que cuando terminó la jornada todo el colegio estaba riendo. Los chavales regresaron a sus casas y contagiaron la risa a sus amigos y familiares, que a su vez siguieron riendo sin control de un lado a otro. En apenas unas horas, el ataque de risa se había extendido por decenas de aldeas y afectaba a centenares de personas.


La “epidemia de risa de Tanganika”, como se denominó al fenómeno, duró entre 6 y 18 meses y se agravó hasta causar verdaderas complicaciones. La risa incontrolada provocaba problemas respiratorios, dolor y hasta pérdidas de conocimiento entre muchos de los afectados.

Durante meses, los investigadores buscaron algún tipo de gas tóxico o virus que pudiera haber generado aquel comportamiento, pero no encontraron nada.

La conclusión a la que llegaron es que no fue un tema de risa sino de histeria colectiva.


Tal vez la imagen que tenemos todos sobre esto sea las masas de fans enfebrecidas en conciertos... las emociones se contagian más rápidamente que el fuego.

En este caso, se trata de un fenómeno grupal o colectivo en donde los afectados generalmente son jóvenes (se consideran muy susceptibles el género femenino que oscila entre los 11 a los 15 años), quienes desarrollan síntomas como mareo, vértigo, diarrea y alteraciones en la marcha, y que no posee una explicación biológica demostrable, además de estar asociados a factores de estrés.


Los estudios indican que este tipo de casos ocurren con más frecuencia en lugares con fuertes tensiones políticas y sociales. La desconfianza en las autoridades y la sensación de vivir bajo una perpetua amenaza terminan derrumbando psicológicamente a muchas personas, en especial a las más vulnerables, niños y ancianos por ejemplo.


Otro detalle que merece la pena destacar es que los síntomas y reacciones físicas de estas personas no se diferencian mucho de los que producen intoxicaciones reales, lo que hace más difícil detectar el auténtico origen del problema.


La mejor receta es la información y convencer al paciente de que no está enfermo.

Una solución tan fácil de explicar como difícil de aplicar.


Fuentes:

fogonazos.es

cienciakanija.com

Etiquetado en Psicología

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elsa 03/05/2010 20:13


Si todos los panicos e histerias fueran de risa, el mundo iria mucho mejor y las enfermedades se tomarian de otra manera jaaja