Fraudes científicos

Publicado en por Pepola

http://scientia1.files.wordpress.com/2011/05/pinocho.jpgEs un hecho que el fraude existe en la sociedad e indudablemente también existe en los círculos científicos.

Muchas veces es debido a la invención, al plagio, o la falta de ética en el proceso de publicación, estudios científicos han dado resultados completamente falsos, que confunden, denostan y hieren la calidad actual de la ciencia y su valor en la sociedad.

A menudo los motivos son la búsqueda de la fama, o el propio ansia por conseguir resultados... incluso a veces han traspasado los filtros de grandes medios de comunicación y revistas, como Nature o National Geographic, demostrando que no todo es ciencia si la rigurosidad y las normas no se cumplen.

Hoy , los equipos de científicos funcionan, en muchos casos, como una división de empresa que debe presentar unos resultados. No valen excusas. Esto empuja a los menos honrados a forzar la máquina y sacar a la luz pública supuestas investigaciones que luego resultan ser auténticos fiascos.

Nadie escapa a la ciencia bien maquillada, sobre todo si promete grandes beneficios. Por poner un ejemplo palmario, incluso la NASA se encuentra invirtiendo casi un millón de dólares en una máquina de antigravedad de un sospechoso científico ruso que ha fallado todas las pruebas y que además viola las leyes fundamentales del Universo. Por no hablar de la oficina de patentes americana que concedió recientemente un registro a un generador electromagnético físicamente imposible, que extrae energía del vacío.

Ni siquiera los grandes consorcios energéticos se libran de dilapidar grandes sumas de dinero en intentar encontrar la fuente de energía perfecta sobre la base de un plan para llevar a los átomos de hidrógeno a un estado inferior al fundamental.

 

El poder de la ciencia es enorme, quizá por eso surgen de vez en cuando algunos que tratan de aprovecharse de eso.

En los últimos años, el caso más sonado ha sido en el año 2005. El investigador surcoreano Hwang Woo-suk y su equipo publicaron en 2004 un artículo en la revista Science en el que aseguraban haber logrado por primera vez la clonación de embriones humanos. Sin embargo, un año después se demostró que el trabajo de Woo-suk se basó en datos falsificados. El científico fue condenado a dos años de cárcel por un tribunal de Seúl, ya que se le acusó de malversación de fondos estatales y violación de leyes bioéticas.

Los fraudes pueden ser, en ocasiones, peligrosos, sobre todo cuando se pone en peligro la salud de las personas. En 1998, un grupo de científicos anunciaron en Londres que un estudio que habían publicado en una importante revista científica, The Lancet, relacionaba la vacuna tripe viral (sarampión, parotiditis y rubéola) con la presentación de los síntomas de autismo, lo que produjo una caída en el número de niños vacunados. Sin embargo, posteriormente se descubrió que el investigador principal había recibido una importante suma de dinero de una asociación de niños con autismo, que podría utilizar dicho estudio como prueba en un juicio contra la compañía productora de dicho fármaco.

En España también se tienen constancia de algunos fraudes, o cuando menos, de flagrantes fallos en los sistemas de control de las publicaciones científicas. Antonio Arnaiz Villena, jefe de inmunología del Hospital Doce de Octubre de Madrid, publicó en la revista "Human Immunology" un artículo, retirado poco después por el editor, en el que supuestamente demostraba que los palestinos tienen una fuerte correspondencia genética con los judíos y otros pueblos de Oriente Medio. En 2003, Baltasar Rodríguez Salinas, catedrático jubilado de Análisis Matemático de la Universidad Complutense de Madrid, escribió un artículo de la revista de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales en el que aseguraba probar mediante formulación matemática la existencia de Dios. Una evaluación posterior del artículo concluyó que todo era fantasía.

No es fácil demostrar que un científico ha cometido fraude.

En física o química quizás sí lo es, pues a la que alguien anuncia un descubrimiento, otros laboratorios del mundo lo repetirán para corroborarlo. Sin embargo, eso no sucede en ciencias biológicas donde gran parte de los estudios tienen mucho que ver con las estadísticas y las repeticiones de los experimentos en entornos muy controlados tienen bajos presupuestos, poco tiempo, etc. Al final, en muchos casos, los datos acaban por ser inventados.

La mejor defensa contra el fraude científico es la duda. Las cosas extremas, los cambios radicales, las panaceas, la falta de crítica, la ausencia de verificación por parte de otros, son motivo de sospecha para detectar un engaño.

 

Fuentes:

"Anatomía del fraude científico" de Horace Freeland Judson

diplox.com

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