Europa y el gasoducto Nabucco

Publicado en por Emma Rodriguez




















Tras la última crisis a principios de año en el suministro de gas producida por la dependencia que gran parte de Europa tenía de Rusia (en este caso España libró pues sus principales suministradores están en el norte de África), los países europeos han tomado cartas en el asunto para la construcción de un gasoducto que proporcione una alternativa
.


Muchos de los problemas del gas de Moscú se originan en tensiones políticas, debido a los problemas entre Rusia y Ucrania. Un gran número de las tuberías que transportan el combustible ruso pasan por Ucrania, pero estas tensiones han provocado que en más de una ocasión la empresa de gas ruso, Gazprom, corte el suministro.

Aún hay muchos interrogantes sobre el proyecto, como quién pagará por los gasoductos y exactamente de dónde extraerán el gas.


C
on capacidad de hasta 31.000 millones de metros cúbicos anuales, el gasoducto NABUCCO deberá abastecer a Europa con gas de la región del mar Caspio y Asia Central, así como de Oriente Medio y Próximo, sin pasar por Rusia, sino atravesando Turquía, Bulgaria, Rumanía, Hungría y Austria.
Está previsto que la construcción del gasoducto comience en 2010 y que esté plenamente operativo en 2014.

El proyecto, respaldado por la Unión Europea y Estados Unidos, y cuyo coste estimado será de 7.900 millones de euros, está pensado para reducir la dependencia energética de Rusia.

Ankara espera también utilizar el proyecto como un elemento más a su favor en la iniciativa de adhesión a la UE. «Turquía es consciente de que no ganará demasiado con este proyecto en términos económicos, pero le ayudará a convertirse en un actor bisagra entre Asia Central y Europa, y a presionar a sus interlocutores europeos», explica el investigador Hasan Selim Özertem, del «think tank» de estrategia internacional ISRO/USAK, establecido en Ankara.

Este proyecto también se enfrenta a la competencia directa de South Stream (una iniciativa de Gazprom para llevar gas ruso a través del mar Negro), así como a las condiciones que Turquía pretende imponer.

De los 3.300 kilómetros de gasoducto, aproximadamente 2.000 cruzan por territorio turco, y Ankara espera recibir el 60% de los impuestos de tránsito, que alcanzarían unos 450 millones de euros al año. Además, Turquía exige mantener para sí el 15% del gas en tránsito para uso propio o exportación, lo que supone un escollo, ya que la UE lo considera «inaceptable».

Otro posible suministrador sería Irán, que tiene las mayores reservas de la región (unos 29,6 billones de metros cúbicos), a pesar de las dificultades políticas.

El suministro iraní es objeto de discordia entre Europa y los EE.UU., ya que Washington busca aislar al régimen de los ayatolás a pesar de que la UE pudiese sufrir falta de gas.

Además, en caso de que Nabucco funcione con todo su potencial, no podría aportar más del 10 % del gas que Europa utiliza.


El gasoducto europeo nació con muchas dudas sobre su capacidad. Turquía es el principal país que promueve el proyecto Nabucco, debido a que busca incrementar su importancia geoestratégica a favor de la UE, para poder ser incluido dentro de la Unión.


Fuentes:
Diario ABC
BBC Mundo

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