Estafas piramidales

Publicado en por Emma Rodriguez

Buena parte de las grandes crisis financieras internacionales de las últimas décadas han estado basadas en estafas piramidales.

La historia de la firma de Bernard Madoff (BMIS), que estafó a sus clientes hasta 50.000 millones de dólares, es sólo la penúltima versión de una vieja estafa.

Casi cualquier tipo de negocio financiero, sin necesidad de que sea fraudulento, está basado en una estructura piramidal: es suficiente que se haga un hincapié exagerado en los aspectos positivos de una inversión y se minimicen los riesgos.

Baldomera Larra, “inventora” de las estafas piramidales


Puede que no fuera el primer caso, pero el ruido que armó ha llegado a nuestros días.

Fué la última hija del famoso escritor y periodista Mariano José de Larra.


Doña Baldomera Larra Wetoret creó su Caja de Imposiciones casi por accidente, fruto de la necesidad. El mecanismo del tinglado era muy sencillo, se depositaba allí dinero y, a cambio, se recibían intereses sorprendentemente altos. Pocos preguntaron de dónde salían, porque al ver que tales intereses eran abonados puntualmente, no había motivo para queja alguna. Baldomera carecía de licencia para llevar a cabo su negocio, pero en plena fiebre especuladora, en una época en que se habían levantado muchos límites sobre los intereses del capital, una gran mayoría quiso beneficiarse.


En total, se estima que se movieron a lo largo de toda la operación más de veinte millones de reales y el número de impositores se contó por millares, todo ello cifras mareantes para la época.

Baldomera, conocida entonces como madre de los pobres, fué investigada por la autoridad policial por orden del Juez de Instrucción del Distrito de la Latina.

El administrador fue detenido y se buscó a la estafadora por todas partes, pero no apareció. En un primer juicio, celebrado en 1879, fue declarada culpable de alzamiento de bienes y condenada a prisión pero, tras recurrir, logró ser absuelta en 1881.

Este tipo de estafas son trágicas a nivel personal, pero cuando incluye a países enteros es catastrófica:


La Rumanía poscomunista también fue presa de la gratificación instantánea de los planes piramidales que prometían grandes ganancias a corto plazo, supuestamente sin riesgo.
En una de esas operaciones, la estafa de "Caritas", que operó de abril de 1992 a agosto de 1994, se cree que llegaron a participar 4 millones de personas, casi un 20% de la población.
Como la privatización "legítima" esos esquemas fraudulentos, en su mayor parte servían para canalizar el dinero privado hacia las mafias surgidas de las antiguas redes del partido y los servicios de seguridad.


En Albania fué mucho peor. Entre 1996 y 1997 siete pirámides acumularon más de 2.000 millones de dólares, casi el 30% del PIB de ese país. Cuando el tinglado se vino abajo, las turbas de estafados saquearon bancos y quemaron edificios hasta que el ejército contuvo unas protestas que, de cualquier modo, terminaron por derribar al gobierno del primer ministro Alksandr Meksi.


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En América Latina, la sombra de las pirámides es alargada.
En Venezuela, los fraudes generalizados de banqueros corruptos que ofrecían intereses exorbitantes costaron al Estado más de 7.000 millones de dólares (el 15% del PIB) en un paquete rescate que en 1995 que obligó al gobierno de Rafael Caldera a nacionalizar casi la mitad de los bancos del país.
El ascenso político de Hugo Chávez tiene un remoto, aunque directo, antecedente en ese episodio.


En México, la privatización bancaria de Carlos Salinas (1989-94) vendió los bancos estatales al mejor postor, sin tener en cuenta la experiencia en el sector financiero -o siquiera los antecedentes policiales- de los ganadores.
Tras la subasta, se suprimió el coeficiente legal de caja, lo que provocó un boom crediticio basado en expectativas de crecimiento que nunca se materializaron. Cuando se produjo la devaluación del 20 de diciembre de 1994, que hizo pasar el tipo de cambio de 3,3 a 8 pesos por dólar... el crujido de la quiebra de la pirámide azteca -el llamado efecto tequila- se pudo oír de un confín a otro del planeta.


En Colombia, el desplome del Grupo DMG (iniciales de David Murcia Guzmán) en 2008 y otros esquemas piramidales, que según la Fiscalía de la Nación ha estafado a 2 millones de personas alrededor de 1.000 millones de dólares. Tenía una red de sobornos que abarcó periodistas y políticos. Un gran escándalo... fué una masificación de lavado de dinero a una escala inédita.

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En el Perú, el desplome de CLAE erosionó corrosivamente al régimen de Fujimori y Montesinos, poniendo en evidencia los fraudes sobre los que se había erigido buena parte del boom económico de los noventa.

En EE UU, Enron y WorldCom también pertenecen a esa saga de variables del juego de la pirámide, ésta vez utilizando las bolsas para captar nuevos inversores.

Paul Blustein cuenta en su libro "And the money kept rolling in and out" (2004) cómo los "analistas estrella" de Wall Street, ansiosos por sumar bonificaciones rompiendo récords sucesivos de ventas de bonos de deuda argentina, contribuyeron a precipitar el colapso de ese país mientras que en sus correos electrónicos se burlaban de la ingenuidad de sus clientes.... penoso.

 

Fuentes:

Omnibus.com

Tecnología Obsoleta

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