Friday 22 july 5 22 /07 /Jul 03:50

haarp1.jpg Muchos magufos [son quienes ejercen o investigan las pseudociencias] afirman que Estados Unidos puede provocar terremotos en cualquier parte del mundo o cambiar la dirección de las tormentas tropicales, gracias a esa arma militar llamada HAARP.

Muchos culparon a este programa, financiado por el ejército estadounidense y la Universidad de Alaska, de provocar catástrofes de dimensiones bíblicas.


HAARP es el acrónimo inglés del Programa de Investigación de Auroras Activas de Alta Frecuencia (High-Frequency Active Auroral Research Program).


El proyecto HAARP no es nuevo, ha funcionado desde 1990, no es ultrasecreto: tiene una web lleno de fotografías donde indican la posición exacta (latitud y longitud) de la estación, es posible verlo desde Google Maps y sobre todo: todos los años abren sus puertas para que visitantes puedan conocer las instalaciones y encontrarse con algunos de los científicos que participan en las investigaciones realizadas ahí. Esto sucede desde hace 15 años.

De hecho el proyecto HAARP no es clasificado, ninguno de los documentos producidos durante la investigación están restringidos al público en general (como otras operaciones militares).  

Todas las investigaciones realizadas en HAARP son de caracter público y pueden ser consultadas por cualquier persona.

Se trata de una instalación ubicada cerca de Gakona (Alaska) y consiste en un transmisor de alta potencia (3.600 kilowatios) que se emplea para excitar de forma temporal un área limitada de la ionosfera, y en un grupo de instrumentos muy sofisticados (entre los que destacan 180 antenas) diseñados para observar los procesos físicos que suceden en la región excitada.

Obviamente, esa región excitada es muy limitada y se ha ubicado tan al norte, porque las auroras boreales tienen la mala costumbre de verse únicamente cerca del polo norte, y Alaska cumple esa exigencia.

¿Cómo pueden entonces los malvados científicos dirigir a su antojo los huracanes y provocar terremotos en cualquier parte del mundo con un transmisor en Alaska?

La respuesta es sencillísima: no pueden.

 

 

¿De donde viene entonces todas esta "conspiranoia"?

En primer lugar, la culpa la tuvieron ciertas salvajadas nucleares realizadas por el ejército estadounidense en plena guerra fría (véase explosión nuclear en 1962).

Por si fuera poco, en 1987 un extraño personaje llamado doctor Bernard J. Eastlund, presentó la absurda patente estadounidense nº 4.686.605, que intentaba hacer uso de cierta tecnología creada supuestamente por Tesla para alterar los campos energéticos de la Tierra.

A mediados de la década de los 90, el dirigente ruso Vladimir Puttin acusó a los Estados Unidos de poder usar las antenas de la instalación como armamento. El parlamento ruso llegó incluso a elaborar un comunicado en 2002 acusando a la antigua potencia enemiga de “crear nuevas armas integrales de carácter geofísico que pueden influir en la tropósfera con ondas de radio de baja frecuencia”.

Además, por definición no puede modificar el clima: la energía transmitida hacia la ionósfera no es absorbida por la tropósfera o la estratósfera, las dos capas de nuestra atmósfera donde se producen los fenómenos climatológicos.

Toda la interacción electromagnética se produce cerca del espacio, a unos 70 kilómetros de altura. A esa distancia la influencia de los rayos del Sol son inmensamente más potentes que cualquier emisión electromagnética hecha por unas antenas en la Tierra, por lo tanto, si la turbulencia ionosferica causada por el Sol no es capaz de hacer estragos climatológicos en nuestro planeta, mucho menos lo puede causar HAARP.

 

Fuentes:

alt1040.com

amazings.es/

Por Pepola - Publicado en: Misterios Resueltos - Comunidad: Cultura General
Escribir un comentario - Ver los 4 comentarios
Volver a la página principal

Presentación

Recomendar

Noticias en tus Marcadores RSS

  • Flujo RSS de los artículos

Últimos Comentarios

 
Crear un blog en OverBlog - Contacto - C.G.U - Remuneración por el programa "Gana con tu Blog" - Reportar un abuso - Artículos más comentados