Cementerios de barcos

Publicado en por Emma Rodriguez

Los cementerios de barcos no son algo inusual, arrinconados en ensenadas de aguas negras y contaminadas, en los lindes de los grandes puertos mercantes e industriales, estos gigantes de acero son abandonados hasta que el óxido, el salitre y las ratas, los reducen a poco más que un amasijo de hierros retorcidos y semi hundidos.

El desguace de estos enormes barcos es demasiado costoso y en la mayoría de los casos, cuando son inservibles, quedan varados en estos lugares por años y años. Quizás nadie pensó, cuando se dejó de usar la madera para construir barcos en este pequeño detalle, y con el paso de los años, el tamaño de los barcos creció tanto que prácticamente ha imposibilitado el reciclaje o desguace de sus armazones.

Si a esto se une que la normativa en muchos países no se preocupa demasiado por estos temas y que en algunos de ellos es totalmente inexistente. A estos lugares van a morir los barcos de otros países para ahorrarse el pago de multas, impuestos o la obligatoriedad de hacerse cargo del desguace.

El caso de este cementerio de barcos de Kamchatka, al noreste de Rusia, se diferencia del resto
por el contraste de su paisaje. Aquí el mar permanece congelado la gran parte del año y en las pocas semanas que se puede navegar hasta ese punto, es cuando en su día se aprovechó para llevar hasta allí a esos barcos. Incluso submarinos de la armada rusa han ido a parar a ese lejano lugar.

En el extremo opuesto, en Namibia existe un lugar llamado la Costa de los Esqueletos. Se extiende a lo largo de más de 1.000 kilómetros que lindan con un inmenso desierto. Y la adversidad hizo que a lo largo del siglo XX multitud de navíos naufragaran precisamente en este lugar. Por eso hoy, entre el mar y la arena, se pueden observar los restos de decenas de barcos, algunos incluso han sido ya casi engullidos por el desierto.
Y es que en en aquella zona, donde el oleaje es agresivo y los vientos poco favorables, han encallado muchísimos barcos que nadie se ha preocupado en desguazar y retirar.

La bahía de Nuadibú, a unos diez kilómetros de la ciudad mauritana, alberga uno de los mayores cementerios marinos del mundo. Decenas de embarcaciones de todas las nacionalidades se acumulan desde hace años junto a la playa; algunas semienterradas por la arena, otras formando improvisados arrecifes.

La ciudad de Nuadibú, famosa en los últimos meses por ser el punto de partida de numerosos cayucos, es una de las más pobres del mundo.

En la playa situada frente a la bahía fantasma, algunos mauritanos han aprovechado los restos de los barcos para construirse una casa.


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