El blanqueo de capitales en España

Publicado en por Pepola

 

blanqueo-dinero1.jpgHay dos fenómenos delictivos que nos acompañan desde hace dos décadas: el crimen organizado y el blanqueo de capitales.

 

En realidad ambos delitos están estrechamente relacionados y los medios de comunicación tienden a relacionarlos entre sí creando un imaginario colectivo que no siempre se corresponde con la realidad.

Un estudio de la Universidad Complutense de Madrid desvela las claves:

Sólo una fracción muy pequeña del dinero incriminado por blanqueo ha sido generado fuera de España y acude a nuestro país buscando refugio... España simplemente no es una “lavadora internacional del dinero del narcotráfico” aún cuando sea un gran centro de consumo y tránsito de drogas ilegales, pero su economía no depende ni de lejos del narcotráfico con la excepción de algunas zonas situadas en su periferia (zonas de las provincias de Pontevedra y de Cádiz).

 

El grueso de los blanqueadores españoles son de baja extracción social, tienen muy pocos recursos y ni pueden ni quieren representar un peligro para la estabilidad del sistema socioeconómico. Cuando se “infiltran” el sistema empresarial lo que hacen realmente es crear empresas ficticias para poner cuentas corrientes a su nombre así como pisos y coches adquiridos con dinero ilegal.

La mayoría de los empresarios legales condenados por blanqueo no son conspiradores profesionales contra el orden socioeconómicos producto de la globalización económica sino pequeños empresarios con serios problemas en sus empresas que se embarcan de forma esporádica en el siempre peligroso negocio del blanqueo.

Hay muy pocos casos en los que se puede hablar de “grupos organizados” con un funcionamiento análogo al que rige en las organizaciones legales.

Más bien se confirma una hipótesis de Peter Reuter, criminólogo norteamericano, cuyos trabajos no fueron tenidos en cuenta en su día a la hora de desarrollar las leyes de lucha contra las nuevas formas de criminalidad organizada: el principal recurso del llamado crimen organizado no está en su organización sino en su des-organización. Cuando se “organiza” se hace visible y es rápidamente interceptado. La mayoría de los casos de blanqueo en España obedecen a este patrón, gente que se junta de forma espontánea y efímera para hacer un gran negocio en poco tiempo y disolverse poco tiempo después.

  Conclusión

 

Los delitos que realmente deberían inquietar a la opinión pública son aquellos que empiezan a ser perseguidos de forma consecuente sólo en los últimos años: la corrupción urbanística, los delitos contra la Seguridad Social, la gran evasión fiscal o la prevaricación.


Sólo tres de estos casos –los casos Correa, Malaya 1 (Muñoz-Pantoja), Malaya 2 (Roca)- han generado más activos incriminados (455 millones de €) que todo el narcotráfico junto a lo largo de más de quince años además de pervertir el sistema político y de destrozar municipios y paisajes.

El destino del dinero ilegal procedente de estos delitos sí que representa un peligro para el orden socioeconómico y político: la financiación ilegal de partidos, el cohecho, la creación una infraestructura institucional para delinquir. Estos son los delitos que verdaderamente deberían preocupar a la opinión pública pues muchos de sus actores forman parte del gran poder económico y político del país.

La crisis financiera de 2008 ha demostrado como falso otro de los argumentos que circularon por la criminología occidental hasta hace bien poco: los actores con capacidad de desestabilizar el orden socioeconómico no son los narcotraficantes sino los especuladores financieros cuyas conductas aún no han sido tipificadas como delito, un campo complejo y vital que la criminología y el derecho penal tienen aún por explorar.

 

Fuentes:

Tendencias21.net

Análisis de la Universidad Complutense de Madrid

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