El Banco Central Europeo (BCE)

Publicado en por Emma Rodriguez

Es uno de los órganos más importantes de la Unión Europea.
El Banco Central Europeo es uno de los bancos centrales del mundo con mayor autonomía; para muchos, constituye el modelo de banca central independiente.

El Banco Central Europeo (BCE) fue creado en 1998, al amparo del Tratado de la Unión Europea, y tiene su sede en Frankfurt (Alemania).

Su función es gestionar el euro, la moneda única de la UE, y preservar la estabilidad de los precios. También es responsable de fijar las grandes líneas y ejecutar la política económica y monetaria de la UE.

Para ello, el BCE trabaja con el "Sistema Europeo de Bancos Centrales" (SEBC), que incluye a los 27 países de la UE. Sin embargo, solamente 16 de estos países han adoptado hasta ahora el euro, constituyendo así la "eurozona".
El BCE tiene el derecho exclusivo de autorizar la emisión de billetes en la zona del euro.

Una de las principales tareas del BCE es mantener la estabilidad de precios en la zona euro, preservando el poder adquisitivo del euro. Esto significa mantener la inflación bajo estricto control, poniendo todos los medios para que el incremento interanual de los precios al consumo sea inferior al 2%, aunque este nivel europeo esconde muchas variaciones en los niveles de inflación de los distintos países miembros.

El Banco Central Europeo ha venido facilitando a la banca grandes cantidades de dinero en condiciones muy ventajosas.

En algunos casos, porque las entidades financieras la necesitan para disfrazar las situaciones de insolvencia en los créditos que tienen concedidos; pero en otras, porque prefieren prestar a los Estados que precisan endeudarse para las operaciones de rescate de los bancos y para los planes de estímulo de la economía.

Se da así la paradoja de que el Banco Central Europeo preste a la banca, para que esta a su vez preste al Estado, para que a su vez rescate a los bancos en dificultades. Como consecuencia, la banca gana por partida doble. Por una parte, se libera de sus pérdidas y, por otra, obtiene un suculento beneficio de operaciones sin riesgo: intermediar entre el BCE y los estados nacionales.

Todo ello tiene una explicación: el diseño bajo el que se ha construido la Unión Monetaria, según el cual el BCE no puede prestar a los Estados, con lo que debe conceder créditos exclusivamente a los bancos para que sean ellos los que presten a los países miembros.

Tal política sólo puede tener un efecto, que el euro continúe apreciándose frente al dólar y, lo que aún es más grave, frente a China y demás países asiáticos que están anclados al dólar y no permiten que esta moneda se deprecie frente a sus divisas.

Tal política quizás sea buena para Alemania, aunque lo dudo porque cuanto más caro está el euro más caras son las exportaciones que es el grueso de la economía alemana, pero desde luego puede tener efectos muy negativos para España, Grecia y Portugal, e incluso para Italia y para Francia. Pero ¿cómo hacer una política monetaria común para países tan diferentes?


Fuentes:
Europa.eu

Etiquetado en Economía

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