El ADN

Publicado en por Pepola

adn.jpgEl genoma es como una lista de piezas del cuerpo humano: nos dice de qué estamos hechos, pero no dice nada de cómo funcionamos. Lo que hace falta ahora es el manual de funcionamiento, las instrucciones para saber cómo hacerlo funcionar... aún estamos lejos de eso.

Los genes no son nada más ni menos que instrucciones para hacer proteínas.


Descifrado el Genoma Humano lo que ahora lo que se intenta es descifrar el proteoma humano El proteoma es la biblioteca de la información que crea las proteínas. Por desgracia, el proteoma es mucho más complicado que el genoma.

Y decir eso es decir poco.

El papel fundamental de las proteínas

proteinaLas proteínas son las bestias de carga de todos los organismos vivos, en cada célula puede haber, en cada momento, hasta 100 millones de ellas trabajando. Es muchísima actividad para intentar desentrañarla. Y lo que es aún peor: la conducta y las funciones de las proteínas no se basan simplemente en su composición química -como sucede con los genes- sino que depende también de sus formas.


Una proteína debe tener, para funcionar; no sólo los componentes químicos necesarios, adecuadamente ensamblados, sino que debe estar a demás, plegada de una forma extremadamente específica;  las proteínas serpentean y se enroscan y se arrugan adoptando formas que son extravagantes y complejas al mismo tiempo

Es evidente, los genes cooperan.

Hay unos cuantos trastornos (la hemofilia, la enfermedad de Parkinson, la enfermedad de Huntington y la fibrosis quística, por ejemplo) que se deben a genes disfuncionales solitarios, pero la norma es que la selección natural elimina los genes perjudiciales mucho antes de que puedan llegar a ser un problema permanente para una especie o una población. Nuestro destino y nuestro bienestar (y hasta el color de nuestros ojos) no los determinan, en general, genes individuales, sino conjuntos de genes que trabajan coaligados. Por eso es tan difícil saber cómo encaja todo y por qué no empezaremos todavía a producir bebés de diseño.

 

Parece ser que el propósito de la vida es perpetuar el ADN

La gran particularidad del ADN reside en su forma de reproducirse. Cuando llega la hora de producir una nueva molécula de ADN, los dos filamentos se abren por la mitad, como la cremallera de una prenda de vestir, y cada mitad pasa a formar una nueva asociación.

Curiosamente, la cuantía de material genético y como está organizado no reflejan siempre, ni siquiera en general, el nivel de complejidad de la criatura correspondiente.


Nosotros tenemos 46 cromosomas, pero algunos helechos tienen más de 600.39 El pez pulmonado, uno de los animales complejos menos evolucionados, tiene 40 veces más ADN que nosotros.40 Hasta el tritón común es genéticamente más esplendoroso que nosotros, cinco veces mas.


Está claro que lo importante no es el número de genes que tienes, sino lo que haces con ellos.

Se ha intentado implicar a los genes en todo género de flaquezas humanas. Algunos científicos han proclamado entusiasmados, en varias ocasiones, que han hallado los genes responsables de la obesidad, la esquizofrenia, la homosexualidad, la delincuencia, la violencia, el alcoholismo, incluso el simple hurto y la condición de los sintecho. El punto culminante (o nadir) de esta fe en el biodeterminismo puede que haya sido un estudio, que publicó en 1980 la revista Science,41  en que se sostenía que las mujeres son genéticamente inferiores en matemáticas. En realidad, sabemos que no hay casi nada nuestro que sea tan simple.

Por desgracia, 35.000 genes funcionando independientemente no son ni mucho menos suficientes para producir el tipo de complejidad física que hace un ser humano. 

Conclusión


Todo ser vivo es una ampliación hecha a partir de un único plan original. Somos, como humanos, meros incrementos: un mohoso archivo cada uno de nosotros de ajustes, adaptaciones, modificaciones y retoques providenciales que se remontan hasta 3.800 millones de años atrás. Estamos incluso muy íntimamente emparentados con las frutas y las verduras. La mitad más o menos de las funciones químicas que se presentan en un plátano son fundamentalmente las mismas que las que se producen en nosotros.


La vida es toda una.

 

Esa es, y sospecho que será siempre, la más profunda y veraz de las afirmaciones.

 


Fuente:

"Una breve historia de casi todo" de Bill Bryson

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