Defenestración. Como un empujón a tiempo acelera la historia

Publicado en por Pepola

Defenestration-prague-1618-copia-1.jpgBuena parte de los cambios políticos en Europa tienen que ver con una práctica que los checos, con el paso del tiempo, fueron perfeccionando: la defenestración, esto es tirar a alguien por la ventana.

La primera de estas “arrojadas por la venta” fue en 1419 y la siguiente aconteció en el año 1618, que causaron el estallido de sendas guerras.

En el primer caso dio lugar a las guerras Husitas, que se alargaron durante los 20 años siguientes, hasta 1436. En la segunda defenestración, dos siglos más tarde, tuvo su origen de la famosa guerra de los 30 años.

 

La primera defenestración: la guerra de los husitas

1419. Corrían años locos. Jan Hus, un clérigo reformista, había ardido en la hoguera cuatro años antes. Pero sus ideas no se habían apagado aun. ¿Pero cuales eran estas ideas? Pues Jan había decidido adelantarse en un siglo a Martín Lutero y poner en marcha un movimiento protestante frente a la iglesia católica (y al Vaticano, claro).

Hus cumplió entonces todos los requisitos que, en aquella época, llevaban a uno a acabar asado: Criticó la corrupción moral de la Iglesia, sus abusos y la riqueza obscena que se acumulaba en el Vaticano. Sugirió, tras leer el Evangelio, que los sacerdotes debían ser pobres. Y condenó la venta de indulgencias (ese peculiar contrato tan en boga en el siglo XV que aseguraba directamente el cielo a cambio de una generosa contribución económica a Roma).

Obviamente, y como era de esperar, ni al Papa Alejandro V ni al entonces rey Segismundo de Hungria les interesó en lo más mínimo la propuesta de nuestro amigo, por lo que Hus fue condenado en 1415.

 

En venganza, sus seguidores, los husitas, iniciaron una revuelta contra la iglesia. Cuatro años después, una turba de husitas entró en el ayuntamiento de Praga, agarraron a 14 miembros del consejo de la ciudad y los “invitaron” a saltar por la ventana de la Torre del Ayuntamiento. Más de 70 metros de caída libre. La defenestración fue, además, una acción propagandística. El golpe dejó claro quién mandaba.

La primera defenestración de Praga dio lugar a la muerte de siete miembros del consejo de una ciudad hostil por una turba de checos husitas radicales. Las prolongadas Guerras Husitas sobrevinieron poco después, durando hasta 1436.


La segunda defenestración: la guerra de los 30 años

guerra-treinta-anos5.jpgLa segunda de las defenestraciones sucedió en el año 1618. Por aquel entonces, Fernando II, rey de Austria y católico ferviente era el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Sin embargo la aristocracia bohemia (bohemia en términos geográficos, al norte de Chequia, no porque fueran disolutos y artísticos) no acaba de simpatizar con el monarca.

 

Los checos eran protestantes y contestatarios, y tampoco les ilusionaba el control de Viena. Y, haciendo honor a su historia no se contentaron con algo tan simple escribir una carta. De este modo, un 23 de mayo de 1618, se decidieron por recurrir a un método por entonces ya familiar. Varios nobles toman por sus trajes a dos gobernadores imperiales y a un escriba y los arrojan a la calle desde las ventanas del Castillo de Praga protestando por el cierre de varias iglesias de orientación protestante. Los tres hombres eran representantes de Emperador Católico de los Habsburgo.

Pero el asunto no termina allí, ya que, por si la defenestración no fuera de por sí humillante, este caso se destaca por serlo aun más: Según la leyenda, los defenestrados (aquellos que fueron arrojados por la ventana) tuvieron la por de más mala suerte de caer sobre un montón de estiércol. Aunque también existen teorías según las cuales simplemente el golpe fue parado por sus grandes vestimentas y ninguno de ellos sufrió lesiones serias.

 

Fernando II no se lo tomo para nada bien que digamos, sino envió sus tropas contra los rebeldes comenzando una gran guerra (La Guerra de los 30 Años, la cual tuvo como consecuencia aproximadamente diez millones de muertos) y que, por razones no demasiado claras, lo que era un simple conflicto religioso se transformo en un conflicto político. Y por lo turbulento de la época, al jaleo se sumaron, como no podía ser de otra forma, casi todas las naciones de Europa (Polonia, Francia, Holanda, etc…).

Será la guerra más devastadora del continente hasta llegar al siglo XX.

 

Fuente:

saberhistoria.com.ar

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