Carrera armamentista

Publicado en por Pepola

arton8291.jpgComo todos sabemos, la violencia tiende a multiplicarse si no se corrige.

Los preparativos militares tienen la misma tendencia. Al hacer acopio de armamento, el objetivo básico es tener un arsenal mayor y más mortífero que cualquier posible enemigo.

 

Si dos países se temen entre sí, el empeño de ambos en superarse militarmente produce un conflicto de acción colectiva. En cuanto un país se adelanta, incita al otro a redoblar sus esfuerzos.

 

Finalmente acaban desapareciendo las ventajas y ambos vuelven al punto de partida, pero habiendo elevado enormemente el presupuesto destinado a defensa. Además, como la inversión en material militar suele tener que justificarse de cara a una población que quiere darle una utilidad, este acopio desmedido puede reducir el nivel general de seguridad.


Consideremos el dilema de un político electo que deba escoger entre un presupuesto de defensa «elevado» o «reducido». Éstas serían las posibilidades, en orden de preferencia:


Él elige elevado, su rival elige reducido. Nivel de seguridad: alto.

Él elige reducido, su rival elige reducido. Nivel de seguridad: medio.

Él elige elevado, su rival elige elevado. Nivel de seguridad: bajo.

Él elige reducido, su rival elige elevado.Nivel de seguridad: muybajo.


Como sucede en el dilema del prisionero, el político puede elegir entre la opción primera y la segunda, o entre la tercera y la cuarta. Lo probable es que ambos opten por presupuestos elevados y acaben en la situación tercera. Es decir, habrán empleado una gran cantidad de dinero en obtener un nivel bajo de seguridad global.


Pero esto es sólo el principio del problema. Supongamos que el político elige un presupuesto elevado, pero se produce un cierto retraso antes de que su rival reaccione. Esto significa que, durante un breve lapso de tiempo, disfrutará de un alto nivel de seguridad (opción 1). Sin embargo, en cuanto su rival empiece a gastar dinero en armamento, se producirá un declive en la seguridad relativa.

Llegado este punto, en vez de aceptar lo inevitable (opción 3), tendrá la tentación de incrementar la rivalidad gastando aún más. Esto convertirá el conflicto de acción colectiva en lo que se conoce como una «carrera hacia el abismo».

Pese a que este resultado es peor, los adversarios redoblan sus esfuerzos, por lo que exacerban el problema que pretendían resolver.

Finalmente, el resultado es tan malo que los dos bandos acaban «enganchados» en el conflicto. No pueden abandonar, sencillamente porque han llegado demasiado lejos como para dar marcha atrás.

De hecho, el incremento del gasto militar tiende claramente a desembocar en una carrera armamentista. Visto desde fuera, todo el proceso parece completamente irracional. Sin embargo, es frecuente que los gobernantes se enzarcen en este tipo de mecánica enfermiza, y aunque el armamentismo exige a la población un esfuerzo cada vez mayor, también resulta progresivamente más difícil abandonar la situación. Por eso son precisamente los países que menos pueden permitírselo los que gastan enormes cantidades de su PIB en arsenales militares.


Eritrea y Etiopía, por ejemplo, llevan años metidos en una carrera armamentista por un conflicto fronterizo no resuelto. Pese a la hambruna generalizada y a la inexistencia de una mínima cobertura social, Eritrea gasta más del 25 por ciento de su PIB en armamento.

Y cómo olvidar a la madre de todas las carreras armamentistas: la guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

La Unión Soviética se arruinó precisamente por lo desmesurado de sus presupuestos de defensa. En cuanto a Estados Unidos, una década después del desplome de la Unión Soviética sigue gastando cantidades astronómicas en armamento, el equivalente al resto de los países del mundo juntos.


En la década de 1960, cuando la guerra fría empezó en serio, nadie lograba entender estos conflictos. Parecía obvio que los políticos y los altos mandos de los ejércitos se habían vuelto bastante locos -o que el gobierno había sucumbido al «complejo militar-industrial» contra el que Eisenhower había prevenido al país-.


Es posible que dos países se enzarcen en una carrera armamentista sin que ninguno de ellos tenga la menor intención de atacar al otro.

A cada uno le basta con pensar que el otro puede atacarle. Es precisamente esta falta de confianza lo que desencadena la carrera al abismo. Uno de los países empieza a militarizarse para frenar una supuesta amenaza.

El otro lo considera peligroso e inicia su propia escalada armamentista.

El ciclo continúa y ambos interpretan cada maniobra defensiva del contrario como una ofensiva. Lo importante es que la situación funciona como el dilema del prisionero: no hay ninguna diferencia entre las dos opciones que se plantean. Pase lo que pase, el armamentismo continúa. Por eso tanto la Unión Soviética como Estados Unidos mantuvieron siempre, a lo largo de toda la guerra fría, que sus maniobras militares eran puramente defensivas.

Pero como ninguno de los dos creía al otro, esa falta de intención bélica no sirvió para frenar la carrera armamentista.


Tanto la Unión Soviética como Estados Unidos estaban menos motivados por el odio mutuo que por el temor a la reacción del otro. Finalmente, el conflicto terminó cuando Mijaíl Gorbachov tomó la decisión unilateral de ponerle fin. Así quedó demostrado que, efectivamente, una carrera armamentista no es tanto un enfrentamiento entre dos países como sencillamente una desconfianza mutua.


La militarización no es deseable, pero surge de una respuesta racional a una situación caracterizada por la desconfianza y la inseguridad.

Para eliminar la «carrera hacia el abismo», una solución sería consiguir crear el nivel de confianza necesario... lo más probable es que todos los bandos la acepten.

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Naliam 30/05/2010



Totalmente de acuerdo. Por ello que cuando las diferencias en esa carrera las marcan como siempre:


las armas biológicas, el terrorismo y el armamento nuclear.


Que es la única manera en la que los "Davides"pueden derrotar a su Goliat. Y en el caso de conflictos entre países a un mismo nivel, propongo buscar en las élites militares de ambos, y en sus
proveedores, la necesidad que tienen de prolongar el conflicto para así prolongar su estancia en el poder, como monopolio de miedo. Y amasar fortunas a costa del conflicto y de sus tratos con los
grandes proveedores de armamento mundial.


Sobre el antagonismo fundamentado en los niveles de seguridad-confianza, añado el "control-esfuerzo" ya que en países con alto nivel de estress, es permisible políticas laborales/sociales en
general mucho más afiladas, así como una estricta policía política. Situación que se escoge para perpetrar el poder. Clave para entender una carrera armamentística.