Bufones de la Corte

Publicado en por Emma Rodriguez

Estos personajes extraños y raros resultan ser una figura universal, ya que los hubo en la Antigua China, el Antiguo Egipto, el Imperio mogol de la India, Oriente Próximo, Imperio Romano, Africa, América precolombina, incluso Australia, tuvieron diferentes personajes como bufones.

El bufón profesional se popularizó en la Edad Media y Renacimiento europeo.

El orígen inmediato del bufón está en el trovador cuya función era contar historias, cantar y tocar instrumentos. El uso y mantenimietno de los bufones en la corte o por señores surgió en la Edad Media, ya en el siglo V Atila llevaba uno. Vivían en sus castillos actuando en banquetes y fiestas como cómicos.

En la Francia de Francisco I (1494-1547) el bufón Triboulet, que sirvió de inspiración a Victor Hugo "Le roi s´amuse" (El rey se divierte), de que Verdi se inspiró para su ópera Rigoletto.

En Inglaterra, Henry VIII(1491-1549) empleó a un bufón llamado a Will Somers.Durante el reinado de Isabel I (1533-1603) las obras de Shakespeare eran prolijas en bufones. James I empleó a un bufón llamado Archibald Armstrong, expulsado por insultar a demasiada gente. Carlos I d Inglaterra(1600-1649)empleó a un bufón llamado Jeffrey Hudson que tenía el título del Enano Real.


Según algunos, se llaman así porque entre las gracias usuales de tales cómicos había una que consistía en llenar la boca de aire hinchando los carrillos y al recibir un manotazo a mano abierta expulsarlo violentamente haciendo un ruido como de bufido.

Mayormente solían ser gente con unas características físicas fuera de lo habitual: jorobados, enanos, etc.

Su posición, en muchos casos, llegaba a ser privilegiada e incluso envidiada, disfrutando de grandes favores. Además, no era infrecuente que se crearan unos sólidos lazos de amistad y cariño.

Su papel en la corte era desde luego singular y también, en cierto modo, importante.
La posición del bufón oscilaba entre el entretenimiento y el de consejero, se movían en medio de una delgada línea entre lo correcto y lo profano. Esto era, sin embargo, porque podían decir cosas que nadie más se atrevería a decir en la corte del rey.

Está en la naturaleza de los bufones hacer lo que les viene en gana llevados por el humor, sin tener en cuenta las consecuencias. Llevadas al extremo de la broma podrían decir verdades serias.

Se rie del rey y de todos aquellos alrededor suyo y haciendo que las cosas pierdan su sentido rigido; los pone en su lugar burlándose de su supuesta superioridad y saca a relucir su hipocresía.

Los bufones no están por adulación o para adular. La regla puede ser diferente a la des sus cortesanos y ministros, que podrían confabular contra él y adular. El bufón también puede ser una figura aislada y periférica, de alguna manera separada de las intrigas de la corte, y esto le permite actuar como una especie de confidente.


En esta época existía la noción del "tonto sabio". Se pensaba que todos los bufones y tontos eran casos especiales a quien Dios había tocado con un regalo de locura infantil, o quizás una maldición.


En todas las cortes europeas, los enanos eran buscados como bufones. Muchos de ellos gozaban de una inteligencia clara, que supieron utilizar en beneficio propio.

España de los Austrias

En España, aún cuando en menor medida que en otros países, hubo también bufones.

En el siglo XVI,  Carlos I  y más tarde su hijo Felipe II usaron de los servicios de estos personajes. Luego, Felipe III prescindiría de ellos casi por completo, pero Felipe IV volvería a llenar su corte con estos personajes.

Los bufones eran unos personajes de cierta importancia en la corte española del Barroco. Animaban las jornadas de los reyes bien contando chistes, haciendo gracias o tonterías o interpretando escenas teatrales. Eran funcionarios de la corona y recibían un digno sueldo.


Hay sobre ellos son algunos apuntes que aparecen en las cuentas reales como los gastos de viaje cuando acompañaban a algún noble o la compra de vestidos y zapatos de tallas “extrañas”.

En España fueron vistos con el desafecto natural a una profesión que muchas veces conducía a un favoritismo de baja estofa, espías públicos, germen de malas acciones y hasta de crímenes.


Aunque de la vida de los enanos de los Austrias apenas se conoce nada, hasta nosotros han llegado sus rostros retratados por la mano de grandes maestros.

Velázquez, el pintor del rey, los reprodujo en sus cuadros, a pesar de denominarlos "sabandijas de palacio".
Eran pintados a menudo junto a perros para dejar patente su brevedad física.

Su cuadro más famoso, las Meninas o La familia de Felipe IV (1656-57):

Mari Bárbola, era de origen alemán y estaba al servicio de la reina. Recibía muchos regalos y amasó una nada despreciable fortuna. Velázquez la pintó en el cuadro de Las Meninas contrastando su fealdad con la delicadeza de la infanta Margarita María.


Al lado de Mari Bárbola, con un pie sobre el mastín “León” Velázquez retrató a Nicolasito Pertusato. Más listo que el hambre, también estuvo al servicio de la reina.


Intrigante, pero cauto y discreto, logró que la reina lo nombrase ayudante de cámara. Desde entonces fue don Nicolás. Se hizo rico dejando como herencia tres casas en Madrid y más de quince mil ducados.

 

Otro cuadro de Velázquez,

Diego Acedo Velazquez “El Primo” (1660) . 


Lo de “El Primo” viene por su segundo apellido ya que, con sorna,  todo el mundo preguntaba al pintor si era primo suyo.


El Primo, personaje inteligente, prestó servicios en dependencias administrativas.


Era mordaz en sus juicios, cualidad que se permitía explotar como bufón amparado en su aspecto.

 

El bufón torero.

Cristobal Castañeda , “Barbarroja” (1634).

Desempeñada las labores de emisario del cardenal-infante Don Fernando de Austria. Se le conocía por su papel representando en la comedias a Khair ad Din, Barbarroja, pirata turco que fue derrotado en la Batalla de Lepanto por don Juan de Austria.

 

Se cuenta que un mal chiste le costó el destierro.


Al parecer preguntó un día el rey si había olivas en cierto pueblo. Cristobal contestó: «señor, ni olivas ni olivares» aludiendo al conde-duque de Olivares. La gracia le costó acabar desterrado en Sevilla.

El bufón murió como institución de corte (si no como una función), sobre el siglo XVI o XVII en China y el XVIII temprano en Europa.

La familia de la Reina Madre, el Bowes-Lyón, fué la última familia escocesa que mantuvo a un bufón a jornada completa.

Fuentes:

Clownludens

Wikipedia

Etiquetado en Personajes

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mario 05/19/2015 14:09

vaya mierda de blog emma guapa