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El Dr. Edward Bernays (1891-1995), fué el pionero mundial de las Relaciones Públicas y entendió perfectamente
la ciencia de manipulación de las masas.
Es imposible comprender a fondo el desarrollo
social, político, económico y cultural de los últimos 100 años sin una cierta comprensión de Bernays y sus herederos profesionales de la industria de relaciones
públicas.
La vida de Bernays era asombrosa en muchos
sentidos.
Fué galardonado por las más prestigiosas universidades del mundo con el título de Doctor Honoris
Causa.
Actualmente la profesión de Relaciones Públicas, se pueden considerar una gran industria, ya que mueve miles de millones de
euros en todo el mundo y genera millones de puestos de trabajo gracias, en parte, a esos primeros aportes de Bernays.
Era sobrino de Freud y se interesó por el psicoanálisis que su tío había desarrollado.
Utilizó sus teorías sobre el subconsciente para manipular la opinión pública, lo que enfureció a Freud, que creía que era una acción indigna.
En el año 1923 publica el
primer libro sobre la profesión, llamado “Crystallizing public opinion”, donde habla sobre la fuerza que tiene la opinión pública, y cómo ésta puede influir tanto en el éxito, como en el fracaso de
ciertas instituciones.
Tuvo un papel en muchos de los eventos intelectual y comercial de este siglo.
Las técnicas que desarrolló rápidamente se convirtieron en habituales de las campañas políticas y de creación de imágenes en
general.
Fué asesor de varios presidentes de Estados Unidos y dirigió las campañas de publicidad de multitud de empresas
internacionales.
Tuvo clientes tan importantes como los presidentes Coolidge, Hoover, Woodrow
Wilson, Eisenhower, Reagan o George Bush y asesoró diferentes departamentos del Gobierno
de los Estados Unidos.
Edward Bernays no quiso trabajar para Franco, Hitler o Somoza, pero tuvo clientes tan conocidos como Henry Ford,
Rockefeller, Edison, Al Smith, Alfred P. Sloan, David Sarnoff, Caruso,
Nijinky, Diaghilev y muchos otros.
La propaganda de Benays ha tenido connotaciones sucias y se le
identificó con los males de la propaganda nazi que llevó a cabo Joseph Goebbels.
En sus memorias, Bernays, escribió que estaba "sorprendido" al descubrir que Goebbels tenía sus libros en su biblioteca personal, y que sus
teorías contribuyeron al éxito y ascenso del Tercer Reich.
En una industria que se caracteriza por su dominio de las evasiones
y eufemismos, Bernays destacó por una franqueza notable:
"La manipulación consciente e inteligente de los hábitos
organizados y las opiniones de las masas es un elemento importante en la sociedad democrática".
"Aquellos que manipulan este mecanismo oculto de la sociedad
constituyen un gobierno invisible que es el verdadero poder gobernante de nuestro país.... En casi cualquier acto de nuestra vida cotidiana, ya sea en el ámbito de la política o los negocios,
en nuestra conducta social o nuestra pensamiento ético, estamos dominados por el número relativamente pequeño de personas... que entienden los procesos mentales y los patrones sociales de las
masas. Son ellos los que al tirar de los cables que controlan la mente del público".
Uno de sus trabajos fué la campaña de propaganda en
favor de la United Fruit Company (hoy United Brands) que condujo directamente a la CIA de derrocar al gobierno electo de Guatemala.
El término "república bananera" en realidad se originó en referencia a la dominación de la United Fruit de gobiernos corruptos en Guatemala y otros países de América Central.
La empresa brutalmente explotó mano de obra esclava para producir plátanos baratos para el lucrativo mercado de
EE.UU.
Cuando el gobierno de Guatemala, que era ligeramente reformista, trató de frenar el poder de la compañía, Bernays
fustigó a los medios de comunicación y el sentimiento político en su contra... por comunista. Eran los paranoicos años 50.
Le pagaron por este "trabajo" 100.000
dólares al año, una cuota enorme en la década de 1950.
En una entrevista, le preguntaron:
Pregunta: Se puede considerar que las Relaciones Públicas se gestaron de la mano del Presidente
Wilson desde 1914 al 1918 ya que prácticamente todo el gobierno utiliza la maquinaria de la persuasión con ánimo a derrotar la moral de los contrarios y potenciar la moral de los aliados a
través de aumentar el poderío Norteamericano ¿Es eso cierto?
Bernays: Si, yo trabajé precisamente en el famoso comité para la Información Pública, para los EE.UU. así como para Europa y en concreto París. Pude vivir como todos al unísono con ilusión y
coordinados por George Creel y tras situar nuestros enlaces en todas partes del mundo siguiendo una estrategia utilizaron estos conocimientos de Relaciones Públicas para potenciar el buen hacer de
los Estados Unidos, no teniendo esta campaña precedentes en los EE.UU. y perfectamente diseñada con un gran éxito.
Tengamos en cuenta que en esa época no existían los medios de comunicación ni las nuevas tecnologías de hoy en día y todo eso costaba más pero a pesar de todas las palabras nos hicieron ganar la
guerra.
Pregunta: ¿Qué es para Vd. la Opinión Pública?
Bernays: La Opinión Pública es un término que describe un grupo de juicios individuales, mal definidos, vivaces y cambiantes, a la vez que es el resultado colectivo de la opinión individual, ahora
uniforme, ahora conflictiva, de los hombres y las mujeres que constituyen la sociedad o cualquier grupo social.
Una persona acostumbra a tener unas opiniones establecidas sobre la mayoría de los aspectos de la vida personal y pública. Cambiar estas opiniones es difícil y, a veces,
imposible.
leer entrevista
completa.
... pues para ser casi imposible dedicó toda su vida precisamente a eso, a cambiar la opinión de la gente sobre otras
personas y objetivos estratégicos para EEUU.
Logró identificar la democracia con el consumo y cómo han dirigido
las mentes de las masas a través de las Relaciones Públicas.
Bernays ha sido uno de los principales arquitectos de las técnicas modernas de persuasión. Su convencimiento nacía de la
creencia que más que vender productos o bienes debía generarse una idea política de persuación desde la propia opinión pública.
Obra suya es por ejemplo, la extensión del mercado tabacalero a las mujeres: tras consultar con uno de los pocos psicoanalistas norteamericanos y constatar que el cigarrillo se representaba
en el subconsciente como un signo fálico de poder, avisó a la prensa neoyorquina que durante una manifestación feminista se iban a encender las “antorchas de la libertad”, libertad de fumar,
antorcha que representa al símbolo más importante de EEUU, la Estatua de la libertad.
Cuando llegaron los fotógrafos, cada una de las "feministas" (que en realidad eran modelos contratadas para esa acción) encendió su cigarrillo LuckyStrike (esta marca era el
cliente). Ver mujeres fumando en público era todavía un tabú, por lo que se logró que la foto fuese publicada en todos los medios y hubo un anunciante satisfecho más.
Conclusión
La visión del mundo que muchas veces nos ofrecen es
"empresarial-democrática" y los peligrosos de la industria de relaciones públicas son evidentes.
La importancia de estos peligros es a menudo pasado por alto, debido en gran parte de los esfuerzos deliberados de la industria de relaciones públicas para operar detrás de las escenas, ya que
gestiona y manipula las opiniones y las políticas públicas.
Esta estrategia de invisibilidad es la razón por la que a las relaciones públicas se las llama "el poder invisible".
Fuentes:
“Public Relations, the Edward Bernays and The American Scene: a bibliography" de Keith A. Larson
Por Emma Rodriguez
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Publicado en: El poder de las Ideas
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