Angola, entre el boom económico y el juego político

Publicado en por Emma Rodriguez

angola.gifEn 2002 se ponía fin a una guerra civil que duró 27 años y su economía crece a tasas del 12%.

Dos datos describen perfectamente la actual situación económica de Angola. El año pasado, su capital, Luanda, desbancó a Tokio como la ciudad más cara del mundo, al mismo tiempo que dos tercios de sus 18 millones de habitantes viven con menos de dos dólares al día.

Si se miran los grandes números, el crecimiento de Angola ha sido espectacular. Desde 2006, el PIB ha crecido una media del 15% anual y para 2010 se prevé un ritmo del 10% pese a la crisis... un crecimiento que ha permitido estabilizar la economía, al reducir la inflación desde el 325% del año 2000 hasta el 14% registrado en diciembre pasado. La clave de ese boom se encuentra en el petróleo y en la reconstrucción del país, financiada por capitales extranjeros.

Angola es rica en minerales, especialmente, diamantes, petróleo y minas de hierro, contando también con yacimientos de cobre, manganeso, fosfatos, sal, mica, plomo, estaño, oro, plata y platino. En 1975 fueron ubicados también depósitos de uranio cerca de la frontera con Namibia.

Angola tiene grandes posibilidades de convertirse en el primer productor de petróleo del continente africano, debido al reciente descubrimiento de una buena cantidad de yacimientos descubiertos en 1966, lo cual debería asegurar al país su autosuficiencia.

Su dependencia del crudo, que, junto a todas las actividades que mueve, representa el 85% del PIB. Esto se traduce en una extrema vulnerabilidad a los vaivenes del precio internacional del petróleo y frena el desarrollo de otros sectores, como la agricultura y los servicios, devastados por las tres décadas de guerra civil.

El otro gran problema es que la gran cantidad de la riqueza que generan estos negocios no se queda en Angola.
Desde 2005, China -que además es el principal comprador de petróleo angoleño- ha invertido unos 7.000 millones de dólares, principalmente en infraestructura pública. Pero todos estos proyectos los han llevado a cabo exclusivamente industrias y mano de obra foránea. Por ejemplo, los estadios de fútbol construidos para la Copa de África fueron edificados por unos 100.000 empleados procedentes de China.

Si a esto se le agrega la elevada corrupción en administraciones públicas y las escasas oportunidades reales de desarrollo productivo local al margen de las industrias de hidrocarburos, podemos explicar que Angola se encuentre en la posición 63 en cuanto al PIB (112.000 millones de dólares), pero sólo se sitúe en el puesto 143 de 182 países en el índice de desarrollo humano de las Naciones Unidas.


Inversiones españolas en Angola

En 2008 las expostaciones españolas a África aumentaron un 24%. En el mismo período los envíos de España a Angola aumentaron en 400 millones de euros. Madrid está a la cabeza de las comunidades autónomas en tal sentido con 184 millones de euros.

Los sectores comerciales son principalmente, de tecnología industrial, industria auxiliar mecánica y de la construcción, tecnología de la información y de las telecomunicaciones, materias primas, e industria química.
La economía abierta del país africano lo hace atractivo para los inversores españoles que pueden negociar por medio de la Agencia Nacional de Inversión Privada.


Fuentes:
El País
inversores.es

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