Liberia, historia convulsa de un país utópico

Publicado en por Emma Rodriguez

La actual República de Liberia, en la costa oeste africana, es la república más antigua de África.

El territorio de la actual Liberia –antes Costa de Granos– estaba habitado por 16 pueblos diferentes.

Fué producto de un rocambolesco juego político que el gobierno de los estados americanos llevó a cabo en cuando el congreso de Virginia decidió liberar a 200.000 esclavos.

Ante esta situación la Sociedad Norteamericana de Colonización decidió repatriarlos a los territorios comprados a las tribus indígenas africanas en el año 1821.

En 1821, la American Colonization Society compró un trozo de territorio leonés y fundó la ciudad de Monrovia -tomó el nombre del presidente James Monroe.-.
A la nueva colonia, que proclamó su independencia en el año 1847, se le llamó Liberia (libertad).

Los fundadores dotaron a Liberia de una constitución y una bandera modeladas a partir de las de Estados Unidos.
Sin embargo, a pesar de su asociación con EE.UU., Liberia no tuvo una "historia colonial" convencional.

La nación de África Occidental nunca fue gobernada por Washington en la misma manera en que otros países africanos fueron gobernados por los poderes coloniales europeos.

Pero la mayoría de los libertos optaron por quedarse en Estados Unidos y sólo 20 mil ex esclavos viajaron a África. La población local no acogió con simpatía a estos colonos que hablaban la lengua y practicaban la religión de los europeos. Protegidos por los cañones de la armada estadounidense se instalaron en la costa y se apropiaron de las mejores tierras.


Durante mucho tiempo rehusaron integrarse con «los negros de la selva», a quienes consideraban «salvajes». Fueron acusados de discriminar a la población indígena, que compone la mayor parte de los 3.3 millones de habitantes. Aún hoy sólo 20% de la población habla el inglés.

«El amor a la libertad nos trajo aquí», proclama el escudo liberiano.

Pero para los nativos del territorio la independencia trajo poca libertad. Durante mucho tiempo sólo los propietarios de tierras podían votar; los 45 mil descendientes de los ex esclavos estadounidenses constituyeron el núcleo de la clase dominante local, estrechamente ligada a los capitales trasnacionales.


El caucho, uno de los principales rubros de exportación, estaba en manos de la Firestone y la Goodrich, que en 1926 obtuvieron una concesión para su explotación por 99 años. Lo mismo ocurrió con el petróleo, el hierro y los diamantes.

La resistencia a esta situación fue reprimida varias veces con intervenciones de los marines estadounidenses, con el pretexto de «defender la democracia».

La subida del precio del arroz provocó revueltas y manifestaciones, en 1979. Un año más tarde el sargento Samuel Doe derrocó el régimen de William Tolbert –quien fue fusilado al igual que 13 representantes de su gobierno–, prohibió los partidos políticos y suspendió la Constitución.

En 1980 se anunció un proceso de apertura democrática, que luego fue acompañado de la firma del primer acuerdo con el FMI.

Samuel Doe derrocó el gobierno de William Tolbert, quien fue ejecutado al igual que otros representantes de su gobierno. 

La caída de las exportaciones, el aumento del desempleo, la reducción de los salarios y el creciente endeudamiento externo sumergieron al país en una gran crisis que aumentó el descontento. Entre 1980 y 1989 el régimen de Doe desbarató 9 intentonas golpistas.


Para finales de la década de los 80, las tensiones llevaron a una guerra civil. En poco tiempo el movimiento guerrillero Frente Nacional Patriótico, de Charles Taylor, logró controlar varios puntos del país.

En septiembre de 1990 el presidente Samuel Doe fue asesinado. En medio de la confusión se proclamaron simultáneamente varios presidentes interinos.

Llegó al país una fuerza de paz integrada por 10.000 efectivos de Nigeria, 1.000 de Ghana y 600 de Guinea.


Para 1993, las víctimas de la guerra civil ascendían a 150.000, según cifras de organismos internacionales.


Casi un millón de liberianos fueron desplazados internamente u obligados a refugiarse en países vecinos.

Tras un paréntesis, el conflicto armado se reinició en 1996 con violentos combates hasta que 1997, Charles Taylor triunfó en una elección presidencial y parlamentaria con 75,3% de los votos.

En 1999, Ghana, Nigeria y otros países acusaron a Taylor de apoyar a los rebeldes en Sierra Leona, a la vez que Taylor acusó a Guinea de dar apoyo a los rebeldes nigerianos que combaten en el norte del país.

La ONU concluyó, en diciembre de 2000, que Taylor suministraba armas al FRU a cambio de diamantes robados. Se estimaba que Liberia exportaba más diamantes de Sierra Leona que liberianos.

En 2001 la ONU impuso un embargo de armas a Liberia, boicoteó su exportación de diamantes y prohibió a Taylor y sus colaboradores viajar al extranjero. En setiembre, Taylor reabrió las fronteras con Guinea y Sierra Leona, cerradas por las acusaciones cruzadas de los tres países de apoyar a los movimientos rebeldes de sus vecinos.

En 2003 la ONU aprobó la creación de UNMIL, una fuerza de 15 mil cascos azules –la más grande del mundo– para garantizar la ayuda humanitaria y devolver a sus hogares a los 700 mil refugiados en países vecinos y a los 450 mil desplazados internos, situados especialmente en Monrovia.

La ONU prohibió, en junio de 2005, la exportación de diamantes liberianos, la principal fuente de financiamiento de la guerra. Un mes después el país desarrolló las primeras elecciones desde el fin de la guerra civil. Johnson-Sirleaf –llamada «la dama de hierro»– ganó por amplio margen y se convirtió en la primera mujer presidente del continente.


El ex presidente Taylor fue extraditado desde Nigeria en abril de 2006, para ser juzgado por al menos 11 cargos de crímenes contra la humanidad cometidos durante el conflicto armado.


Es el primer líder africano juzgado en un Tribunal Internacional.

El juicio, cuyo veredicto podría conocerse en 2010, comenzó en junio de 2007.

Fuentes:

BBC Mundo

Diario Publico.es


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pachi 10/05/2009 10:40


Lo de 'liberia' es cien por cien ironía.