El Zeppelin, un medio de transporte singular

Publicado en por Emma Rodriguez

Es una historia apasionante: estos gigantes que surcaban los cielos eran el medio de transporte preferido de los viajeros de principios del siglo XX.


El zeppelin ha adquirido una imagen romántica e idílica, la de un globo descomunal que surcaba los aires como un coloso volador. Desde luego, en aquellos tiempos los viajes aéreos eran mucho más peligrosos que actualmente, pero también tenían un aire mucho más aventurero.

 

Silencioso, cómodo y con gran autonomía, el Zeppelin era el medio de transporte más elegante de principios del siglo XX. El Zeppelin, cuyo nombre proviene de Ferdinand von Zeppelin, quien compró la patente y popularizó el invento, era uno de los medios de transporte más utilizados en la Alemania de principios de siglo.


¿Cuales fueron las causas de su caída en desgracia? ¿Que fue lo que motivó el ascenso de los aeroplanos y la desaparición de estos enormes colosos?

 

El Zeppelin es una evolución de la tecnología del globo aerostático ( hermanos Montgolfier en 1783). El globo aerostático es un medio de transporte basado en el principio de que el aire caliente tiende a subir. De este modo, se coloca una bolsa de tela abierta por abajo, atada a una cesta. Cuando el aire de la cesta es calentado por abajo, utilizando un quemador, el globo asciende, y cuando se enfría, desciende.

Sin embargo, desde la aparición de este medio de transporte, muchos han intentado mejorarlo dotándolo de mayor maniobrabilidad.

 

Los experimentos se sucedieron por todo tipo de pioneros a partir de entonces. Uno de los más destacados en este campo fue el ingeniero croata David Schwarz, cuyo dirigible rígido realizó un vuelo de bautismo en 1896 en el campo de Tempelhof en Berlin. Tras la muerte de Schwartz, su esposa Melanie recibió una suculenta oferta de 12.000 marcos provinientes del conde von Zeppelin, interesado en adquirir toda la documentación técnica sobre el aparato. Era el inicio de la época dorada de los dirigibles.

 

En julio de 1900, el dirigible Luftschiff Zeppelin (LZ1) realizaba su bautismo aéreo. El conde Zeppelin y otros militares alemanes creían haber encontrado en el dirigible el arma ideal para contrarrestar la superioridad naval británica y poder atacar en suelo inglés.

Sin embargo, los Zeppelines eran armas terribles pero inexactas. La navegación, la selección de blancos y el bombardeo resultaban extremadamente difíciles incluso con las mejores condiciones climáticas.

 

Los zeppelines eran muy vulnerables a la artillería antiaérea y un blanco fácil en el combate aéreo, sobre todo si el adversario contaba con munición incendiaria. Su enorme volumen y escasa maniobrabilidad los convertían en un blanco fácil de abatir, lo que determinó que su uso militar terminara por descartarse salvo para labores de exploración.

Tras la muerte del conde von Zeppelin en 1917, antes del final de la guerra, Hugo Eckner tomaría su relevo al mando de la compañía Zeppelin.

La idea inicial de Eckener era utilizar el aparato para vuelos experimentales y de demostración, transportando pasajeros para cubrir los costes.

Tras el éxito del primer vuelo del nuevo modelo de Eckener, el LZ127 realizó su primer tour, visitando Alemania, Italia, Palestina y España.

En agosto de 1929, el LZ127 partió rumbo a su mayor reto: la circunnavegación del globo (la vuelta al mundo).

Asimismo, en 1931, la nave realizó un viaje de exploración al Ártico, cumpliendo así un antiguo sueño del conde von Zeppelin que este no pudo realizar debido al estallido de la guerra.

Graf Zeppelin sobre la gran vía de Madrid, visto desde el edificio de Telefónica, 1930.

 

El gas empleado en el interior de los globos era el hidrógeno, aunque lo lógico sería utilizar Helio (porque no es inflamable).

El helio era en la época un producto muy difícil de conseguir y Estados Unidos monopolizaba su producción. En 1933, Adolf Hitler ya era canciller alemán y con el comienzo de la persecución de los judios, se fue ganando la desconfianza de las grandes potencias

Un embargo del ejército de Estados Unidos sobre este elemento obligó a los alemanes a cambiar el diseño para pasar a usar hidrógeno.


Las razones del uso del hidrógeno eran su menor densidad, su facilidad de producción y su menor precio. 


Los alemanes tenían experiencia en el uso del hidrógeno, sin sufrir nunca un accidente relacionado con la alta inflamabilidad del gas. Aun así, y para mayor seguridad, se trató la envoltura del dirigible para que no acumulara electricidad estática y saltaran chispas.


Los zeppelines más famosos: El Hindenburg y el Graf Zeppelin II


Hindenburg y su gemelo el Graf Zeppelin II fueron los dos mayores dirigibles construidos y las aeronaves más grandes jamás construidas.

 

El más famoso de todos era el Hindenburg que por aquel entonces uno de los zeppelines más rápidos de todos los tiempos, capaz de realizar un viaje transoceánico en dos días.

 


El Hindenburg fue nombrado en honor del Presidente de Alemania Paul von Hindenburg.

 

 

Era más largo que tres Boeing 747 juntos y alcanzaba una velocidad máxima de 135 km/h.

 

Fabricado por Luftschiffbau Zeppelin en 1935 con un coste de 500.000 libras, hizo su primer vuelo el 4 de marzo de 1936.


Originalmente, tenía capacidad para 50 pasajeros —siendo aumentada hasta 72 en 1937—, y una tripulación de 61 personas. En su interior los pasajeros disfrutaron de todos los lujos de la época. Los muebles y la decoración de estos zeppelines estaban inspirados en la Bauhaus.


El régimen nazi se apropió de la imagen del Hindenburg como una muestra de la grandeza del poderío alemán. El 1 de agosto, durante la inauguración de los Juegos Olímpicos de Berlín, el dirigible sobrevoló el estadio olímpico momentos antes de la aparición de Adolf Hitler. 

 

Durante 1936, en su primer año de uso comercial, el Hindenburg voló 308.323 kilómetros, transportando 2.798 pasajeros y 160 T de carga y correo. Cruzó 17 veces el Océano Atlántico, 10 de las cuales a EE.UU., y las siete restantes a Brasil. En julio del mismo año, batió un record al cruzar dos veces el océano en 5 días, 19 h y 51 min... era la Edad de Oro de los Zeppelines.

 

En sus inicios, los dirigibles contaban con un impresionante récord de seguridad. El Graf Zeppelin, por ejemplo, llego a volar más de dos millones de kilómetros, incluyendo la primera circunnavegación del planeta, sin sufrir un sólo accidente. Eran, por tanto, uno de los medios de transportes más seguros de la época.

Sin embargo, la enorme expansión de flota de dirigibles y su excesivo crecimiento acabaron por cambiar esta estadística. Poco a poco, los diseñadores de aeronaves comenzaron a confiarse demasiado y se volvieron descuidados. Se desencadenaron entonces una serie de trágicos accidentes que acabaron por retirar a los dirigibles de los cielos.

Entonces llegó el desastre:


El 6 de mayo de 1937, tras haber cruzado el Atlántico, el Hindenburg se acercó a Nueva Jersey (EEUU).

A las 19:25, mientras el Hindenburg ya había largado los amarres y se acercaba a la torre, se observó a popa un destello de fuego de San Telmo, que son chispas extensas e inermes de electricidad estática (había una tormenta eléctrica y el aire estaba cargado eléctricamente). Repentinamente, se prendió fuego en la parte superior de la popa, extendiéndose casi instantáneamente... quedó destruido por completo en menos de 40 segundos.

A pesar de lo impactante del desastre, de las 97 personas que había a bordo sólo 35 murieron.

Su esqueleto permaneció largo tiempo en el suelo hasta que fue vendido como chatarra.

 

Tras el desastre y posterior investigación, Adolf Hitler ordenó terminar con la flota de dirigibles comerciales.

 

La gran cobertura mediática del accidente tuvo una gran repercusión en el futuro de los dirigibles para pasajeros. Las múltiples imágenes del siniestro dieron la vuelta al mundo, acabando con la confianza que se tenía en este transporte.

Zeppelines Hoy

Existen nostálgicos del zeppelin que quieren recuperarlo para el transporte de pasajeros, conseguir que vuelva a surcar los aires. Por supuesto, su vuelta no sería para competir con las aerolíneas comerciales, sino que el objetivo sería crear una especie de cruceros voladores, viajes de placer que, en lugar de surcando los océanos, tendrían lugar por encima de la nubes. Una de estas iniciativas es el Strato Cruiser, de Tino Schaedler y Michael J. Brown.

Aún hoy exite una web en activo de la empresa Zeppelin

 

Fuentes:

Wikipedia

Mr. X web page

 

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sara bueno 11/22/2015 11:30

Importante el relato de eta maravilla en navegación aeronáutica y seria conveniente divulgar ete articula para el conocimiento de la juventud.
Felicito a Emma Rodrigues por su publicación.

Sara Bueno