Pueblos malditos de España

Publicado en por Emma Rodriguez

Durante siglos y hasta hace bien poco han sido objetos de una marginación social total y absoluta, cargando con las culpas de todos los desastres y malas cosechas y siendo blanco de la mofa y el desprecio de los lugareños.

Fueron tratados como diferentes, extraños y fueron marginados; por su cultura, su endogamia debido a la soledad de su hábitat o a las actividades que realizaban.


Hoy día, creo que debemos considerar a estos pueblos malditos, como parte de la riqueza cultural y etnográfica de España; olvidar los tabúes y mentiras que sobre ellos han pesado.
Estas colectividades españolas tienen un rasgo muy curioso y es que siempre vivieron en una zona geográfica muy concreta.

Juan García Atienza en su libro "Guía de los pueblo malditos españoles" apunta una hipótesis fascinante, señalando el hecho sugerente y más que curioso, de que todos ellos estaban, o están situados en la zona del camino de Santiago, esa senda iniciática, precristiana y mágica, que aún se recorre en la actualidad de manera cristianizada, por gente de todo el mundo, desde la frontera francesa hasta el mar gallego.

Esos pueblos serían poseedores desde un tiempo inmemorial de un secreto conocimiento espiritual.


Y, como dato complementario, serían adoradores del dios celta Lug. No es un dios supremo,
es un dios «sin función» porque tiene todas las funciones: es conocido como el múltiple artesano. Existen muchos topónimios respecto a Lug en la zona norte de España, derivados de este dios celta; ciudades como Lugones en Asturias y que además era el nombre de una tribu céltica, los luggones.
Con todo el conocimiento druídico que ello implica y del que se derivarían los saberes brujeriles, también muy presentes en la zona de estas colectividades.


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Vaqueiros de alzada (región de Asturias):

Trashumantes, desde tiempo inmemorial, entre los pastos cercanos a la costa oeste asturiana (en invierno) a los prados montañeses que separan Asturias de León (en verano).

No se les permitía vivir en ningún pueblo. Ellos mismos construían sus cabañas (en la foto) en los prados a donde se mudaban, ni se les enterraba en los cementerios comunes. Y que, a pesar de vivir en la misma zona asturiana, sus costumbres eran distintas. También se casaban entre ellos (endogamia).

Tampoco coincidían sus fiestas y celebraciones con la de los demás campesinos y pueblos de la zona. Sobre su origen hay muchas teorías.


La cultura vaqueira se centra principalmente en costumbres, bailes, vestimenta y un amplio folklore que se conservan aún hoy sin influencias externas.

 

También destaca el sentido solidario del vaqueiro: socorrer a los pobres ofreciéndoles cama y comida para que continuasen viaje.

La principal actividad económica de la comunidad vaqueira, como su propio nombre indica, es la ganadería.

Los vaqueiros desempeñaron un papel importantísimo en el comercio entre Asturias y Castilla. Llevaban manzanas, castañas, pescado en salazón… 

Más información en su web: Vaqueiros.es

 

-Maragatos (zona de León):

 

Actualmente se les considera una población especial de origen principalmente astur.

Adoradores desde la época prerromana de la madre tierra (Tanit), con gran persistencia de sus creencias paganas.


Es curiosa la fuerte influencia en todo el Bierzo de las doctrinas del hereje Prisciliano del siglo IV, una mezcla de gnosticismo y paganismo, que acabó siendo decapitado acusado de herejía y magia (según algunos este hereje sería el cuerpo enterrado en la tumba de Santiago en Compostela, basada en la no probada presencia del apóstol Santiago y la dificultad de que acabara en tierras gallegas).

 

El matrimonio era endogámico y tenían costumbres ceremoniales muy marcadas en nacimientos, bodas, etc. Por ejemplo la covada, que consiste en el rito de atender al padre como si hubiera sido él quien hubiera parido, tras el nacimiento de un niño. Y hacían cosas al revés, como su célebre cocido maragato plato tradicional en el que se empieza por el final y se acaba por la sopa.

 

También viajaban mucho porque una de sus ocupaciones principales era el comercio y antiguamente en la minería.


Daban a sus hijos una gran educación cultural. En este sentido existen cifras del siglo XIX y XX que reflejan en algunos pueblecitos de la zona la mayor concentración de toda España de universitarios.

La ausencia de marginación en su caso quizás es debida al hecho de que tenían sus propios pueblos, es decir vivían separados del resto, mientras que los demás pueblos malditos tenían que compartir, malamente, las mismas zonas.


-Pasiegos (valle del Pas en Cantabria):


La comarca del Pas se situa en la actual Cantabria en la zona fronteriza con la provincia de Burgos.

 

En esta comarca persisten formas de vida tradicionales de gran interés, propiciando la identidad pasiega por el aislamiento del medio geografico. Las montañas pasiegas siempre estuvierón apartadas de las principales vias de comunicación, con un relieve sumamente agreste y un clima muy frio y humedo.

La incorporación al catalogo de pueblo maldito de los pasiegos es muy tardia, no es hasta el año 1865, cuando se empieza a relacionar a este pueblo como maldito.


Se sabe muy poco de ellos. Vivían en prados de alta montaña y eran ganaderos como los vaqueiros, aunque sus traslados eran una simple muda cercana de un prado a otro dentro del mismo valle.

Tampoco frecuentaban las iglesias ni al resto de la gente y practicaban la endogamia.

Existe la teoría de que su origen fuera una mezcla entre ligures y celtas.

 

Una de las tradiciones de los pasiegos es el "palancu" o salto pasiego consistente en una larga vara que servia en sus origenes para cruzar rios o accidentes geograficos, y que constituye un antecedente del actual salto de pértiga. Hoy dia, es una modalidad deportiva autóctona que todavía se lleva a cabo en algunas celebraciones.

 

Las mujeres pasiegas eran buscadas como nodrizas de la familia real tanto por sus cualidades fisicas para el desempeño de tal función, como por el motivo de la limpieza de sangre. Se comenta que las nodrizas cuando se dirigian a los lugares de trabajo en las ciudades, solian llevar con ellas un perro o gato para darles de mamar y así no quedarse sin leche en el camino.

 

La limpieza de sangre era una exigencia que se imponía a las personas, que tenían que demostrar que entre sus antepasados no había habido gente de raza judia, árabe o morisca. Los pasiegos por su forma de vida y su aislamiento eran buenos candidatos para cumplir tal fin, ya que la presencia de gente de dichas razas en la comarca no era habitual, incluso se llegarón a dictar leyes prohibiendo la presencia de dichas personas en la comarca.

 

La cocina pasiega más famosa son los sabaos pasiegos y las quesadas, ambas realizadas con productos lacteos como no podía ser, tratándose de un pueblo eminentemente ganadero.

 

-Agotes (zonas en Navarra y Aragón):

 

Tal vez el pueblo mas salvajemente tratado en esta relación, sea el de los agotes. De ellos se decian que hasta tenian rabo y se les consideraba leprosos.


En ellos no aparece el orgullo diferenciador presente en otros pueblos malditos. Por el contrario, ellos tendían a silenciar siempre su origen. Es curioso entre sus prendas de vestir el uso de gorros frigios propios de algunas comunidades iniciáticas.

 

 

Tenían que llevar en la espalda o el hombro una pata de oca (animal mágico relacionado con el camino de Santiago).


También estaban obligados a llevar el pelo corto para distinguirlos del resto de los campesinos que lo llevaban largo. Tenían prohibido el acceso a estudios y de llevar cualquier arma, salvo un cuchillo despuntado. Tampoco podían ejercer cargos públicos ni coger agua de las fuentes de las que se abastecían los demás.

Rincón aparte en los cementerios y prohibido todo tipo de comercio. Sólo se les permitía el oficio de canteros, carpinteros, artesanos, sepultureros y constructores de cadalsos. Músicos también. Algunos de entre ellos llegaron a tener fama de magos.

 

-Otros colectivos más pequeños y menos conocidos son los Soliños (Pontevedra):

Según una fascinante creencia popular serían descendientes de meigas gallegas y piratas normandos.

De sus madres heredarían dones mágicos. De sus padres heredarían la fuerza y el odio a los vecinos. Fueron considerados muy peligrosos y evitados por ello.

Han dejado una fuerte huella pagana precristiana en la zona.

En la actualidad, como con los demás pueblos malditos, apenas queda nada de todo esto, pero aún hay algún que otro campesino que señala como soliños a determinadas familias.


Fuente:

"Guía de los pueblos malditos españoles" de Juan García Atienza

Etiquetado en Historia de España

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Sant Pere de Ribes 05/14/2010 14:21



Me parece un artículo muy curioso, jamás se me habría ocurrido escribir sobre el "Espiritu" de las poblaciones españolas.


Me ha gustado mucho,


Saludos y a seguir!