Burbujas Financieras, la historia se repite

Publicado en por Emma Rodriguez

"La memoria del público sobre los peligros de las burbujas financieras no alcanza más allá de un par de décadas"

Galbraith


Estos ciclos de auge y caída se producen periódicamente. Por consiguiente, los ciclos se repiten. Eso es algo que "todo el mundo sabe" pero, caemos en lo mismo una y otra vez.


Demos una vuelta por la Historia y veamos que el fenómeno de la burbuja inmobiliaria no es sólo de nuestro tiempo, ni mucho menos.

 

El ser humano ha demostrado su enorme capacidad de ejecutar inmensas locuras colectivas y entre ellas, las burbujas financieras.

Una burbuja financiera no es otra cosa que la continua y persistente subida de los precios a niveles de absoluta irracionalidad.


Los que participan en este juego y pierden se revuelven contra los “especuladores”.

Son los profesionales que salen bien parados de la crisis porque debido a su experiencia han tenido la capacidad e intuición para adelantarse a los acontecimientos. Pero en ocasiones, cuando son fondos de gran tamaño, más que prever los acontecimientos, los provocan.

 

La historia registra casos que produce en las personas la creencia de que tienen a su alcance la posibilidad de enriquecerse.

Este tipo de acciones en la economía dice mucho de los seres humanos:

 

-Tulipmanía: Alrededor del año 1593 el embajador austríaco en Holanda, llevó a este país una serie de bulbos provenientes de Turquía. Eran los famosos tulipanes, que hicieron furor entre los holandeses por la vistosidad que daban estas flores a los jardines. El precio de los bulbos comenzó a subir y cuanto más subían más convencidos estaban los inversores de que aquella era una buena inversión. Un bulbo de tulipán llegó a cambiarse por un carruaje con dos caballos.

Hicieron su aparición, ya entonces,  las “opciones de compra” de bulbos, que permitían adquirirlos por un precio pactado en el futuro, entregando sólo un porcentaje del precio vigente en el mercado al momento de firmar la opción.

Cada vez que más especuladores entraban en el mercado, incluso había gente del pueblo llano que llegaba a hipotecar sus casas para poder inventir en el mercado. Cualquier semejanza con la actualidad no es mera coincidencia...


En enero del año 1637 los precios de habían multiplicado por veinte. Fue entonces cuando alguien debió considerar que estaban demasiado elevados y comenzó a vender.

En 1637, el 5 de febrero, un lote de 99 tulipanes de gran rareza se vendió por 90.000 florines: fué la última gran venta de tulipanes.


Al día siguiente se puso a la venta un lote de medio kilo por 1.250 florines sin encontrarse comprador. Entonces la burbuja estalló.

Se produjo entonces el famoso efecto “manada” y los precios se desplomaron.

Se habían comprometido enormes deudas para comprar flores que ahora no valían nada. Las bancarrotas se sucedieron y golpearon a todas las clases sociales. La economía holandesa terminó en quiebra.

 

-Veamos que sucede cuando una campaña bien orquestada promete a los inversores ganancias extraordinarias:

Corría el año 1713 en Inglaterra cuando la Compañía de los Mares del Sur -una organización comercial privada creada dos años antes por el conde de Oxford y Mortimer, Robert Harley- obtuvo los derechos exclusivos del comercio de esclavos negros con varios puertos de América del Sur, derechos que habían sido acordados al finalizar la Guerra de Sucesión Española, tras el triunfo inglés sobre la corona francesa.  


A cambio de la concesión del negocio monopólico -que terminó incluyendo en forma clandestina el tráfico de mercancías-, la South Sea Company aceptó comprarle al Tesoro británico bonos por diez millones de libras.
Con el correr de los meses se fueron divulgando rumores cada vez más extravagantes acerca del valor potencial del comercio con el Nuevo Mundo.
Las acciones subieron rápidamente, pasando de 128 libras en enero de 1.720 a 550 libras en mayo y 890 en junio.
En agosto, de hecho, la acción alcanzó las 1.000 libras.

La tendencia cambió bruscamente y motivó el estallido de otras burbujas en ciudades como Amsterdam y París. La crisis se propagó a los bancos y entre los accionistas quebrados hubo miembros del gobierno británico.

El propio Isaac Newton, luego de haber obtenido una ganancia de 7.000 libras en abril, terminó perdiendo 20.000. Más tarde, diría: “Puedo predecir el movimiento de los cuerpos celestes pero no la locura de las gentes.” 

Es que las apuestas habían traspasado todos los límites, beneficiando principalmente a las empresas cotizantes que ofrecían soluciones creativas para los problemas de la época, como aquellas que prometían cazar barcos piratas, las que levantaban hospitales para hijos bastardos, las que producían los primeros globos aerostáticos, etc.  


El ciclo finalizó con la Compañía de los Mares del Sur cotizando a 100 libras por acción a fin de año. Ante la cólera de los inversores, el Parlamento se disolvió en diciembre y una comisión ocupó su lugar.  
En su informe de 1721, la comisión reveló un fraude de gran amplitud organizado por los directores de la firma, quienes fueron arrestados y encarcelados. La mayoría se vio desposeída de sus bienes y hasta hubo quien se suicidó. 


-En Francia, en el año 1716, se  creó la Compañía del Mississipi, que emitió valores que serían cancelados con la explotación de los yacimientos de oro que se suponía existían en la Luisiana francesa. Para ganar la confianza de los ahorristas se reclutó a un batallón de mendigos de París a los que se hizo desfilar por sus calles con picos y palas.


Cuando alguien descubrió que los mendigos seguían deambulando por las calles en vez de estar navegando rumbo a América, se corrió la voz y las acciones de la compañía se hundieron estrepitosamente.


-En 1815 un empresario de Boston importó media docena de merinos procedentes de Andalucía. Pronto circuló la idea de que los norteamericanos podían desplazar a los británicos en el comercio de lanas, y una flota de barcos privados atravesó el Atlántico para comprar merinos en Andalucía. Las ovejas que valían un dólar en España, pronto alcanzaron el precio de 1.200 dólares en Estados Unidos. Pero como en otras ocasiones, finalmente el mercado se derrumbó y las ovejas terminaron vendiéndose a 20 dólares.

 

Siglo XX


Por su magnitud, la burbuja de los inmuebles en Japón fue con seguridad una de las más importantes de la historia.

Me sorprende que se hablase tanto el crack del 29 y no se haya mencionado esta importante crisis inmobiliaria.

Un fenómeno que vale la pena repasar:


Los ’80 fueron años de cuentas comerciales muy saludables para Japón.

Entre 1955 y 1989 los precios de los inmuebles japoneses supieron aumentar más de 7.000%. Tan caros resultaban que en conjunto quintuplicaban el valor adjudicado al territorio completo de Estados Unidos, cuya extensión es 25 veces mayor.

Sólo el entorno metropolitano de Tokio valía lo que EE.UU., mientras que un sólo distrito de la capital podía costar lo que todo Canadá.

 

La ambición y la euforia del momento habían logrado multiplicar por 100 los precios de las acciones entre el ’55 y el ’90, permitiéndole al índice Nikkei trepar hasta los hoy añorados 38.915 puntos (actualmente apenas ronda los 7.600).

 

El mercado inmobiliario impulsaba los valores bursátiles, cuya cotización se regía no por las ganancias de las empresas sino por el creciente precio de sus inmuebles.


Y el alza bursátil provocaba nuevos aumentos en las propiedades por la demanda de quienes, tras apostar en el mercado financiero, vendían sus papeles para comprar más ladrillos.


Frente a ese escenario descontrolado donde la amenaza inflacionaria se hacía cada vez más evidente, entre principios de 1988 y mediados de 1990 el Banco Central de Japón decidió aumentar las tasas de interés rectoras de la economía, llevándolas del 2,5% al 6% anual.

 

Por supuesto, los precios de los inmuebles cayeron y, con ellos, las empresas cotizantes que los tenían como garantía. Así, el sistema financiero ingresó en un período oscuro del que aún intenta sobreponerse.

 

-Crisis de las puntocom


El índice tecnológico Nasdaq, que, entre otras, nuclea a las empresas de Internet, iniciaba 1998 apenas por encima de los 1.000 puntos, habiendo registrado en los diez años previos un crecimiento superior al 500%.


Valorizaciones inauditas de muchísimas empresas se lo permitieron. A juicio del mercado, por ejemplo, Amazon valía más que la petrolera Chevron, Yahoo! superaba a Boeing y AOL -hoy, una división de Time Warner- se consideraba más valiosa que General Motors. Por su parte, eBay igualaba la línea de JP Morgan.


El dominio de la especulación financiera más llana se hacía evidente en cada salida a Bolsa: empresas nuevas y totalmente desconocidas por los inversores veían subir sus acciones entre 100 y 200% en los días inmediatamente posteriores al debut. Algunas incluso supieron ganar más de 1.000% en sus primeros doce meses de vida.

 

Pero a fines de 1999 la desconfianza acerca de los valores adjudicados a estas firmas, alimentada por el incumplimiento de los resultados operativos proyectados, comenzó a ganar adeptos entre analistas, operadores e inversores, dando lugar al quiebre producido unos meses después.

Fue precisamente el 14 de marzo del 2000 cuando el Nasdaq, aún en los cielos, perdió 616 unidades (cerca del 10%) e inició un abrupto descenso que lo hizo ceder un 60% de su valor entre ese mes y abril del 2001.

 

Como era de esperarse, la fuga de capitales de las puntocom desencadenó cierres, fusiones y adquisiciones que a su vez generaron despidos masivos.

 

El pasado es una buena guía para el futuro

Un análisis de más de 300 crisis económicas en más de 80 países desde 1973 demostró que el crecimiento se recuperó al nivel anterior a la crisis en el plazo de 1 año, como promedio.

Sin embargo, el crecimiento real de los salarios tardó en torno a los 4 años y el empleo 5 años en recuperarse... asi que ya podemos imaginarnos lo que aún no espera después de "pasada" esta reciente crisis.

 

¿Volverá a ocurrir otra crisis?


Que no os quepa duda.

Nuestro sistema financiero de "autorregula" de esta forma, de crisis en crisis. De esta forma se ponen en "su lugar" los valores de las compañías que operan en bolsa, es decir, que después de hincharse sus valores hasta la estratosfera económica, como es natural, caen sus cotizaciones hasta alcanzar "el valor que deberían tener"... así funciona el juego económico.

 

España

 

La recesión en España, agravada por la burbuja inmobiliaria, es diferente de los de otros países europeos. Algunas economías ya están comenzando a mirar hacia arriba, pero España no se recuperará, al menos, por otro año.
La industria de la construcción está en ruinas y, con cientos de miles de nuevas viviendas sin vender.

El déficit presupuestario de este año se espera que sea alrededor del 10% del PIB. Sin embargo, el señor Zapatero ha prometido dinero extra a todos, desde los gobiernos regionales a los desempleados de larga duración.
El año próximo dará un extra de 5 billones de € para los ayuntamientos.

A menos que esté dispuesto a recortar el gasto, Zapatero sólo puede mantener su promesa de reducir el déficit al 3% del PIB para aumentar los impuestos.

El objetivo principal, aparte de cosas obvias, como el alcohol, el tabaco y la gasolina, es probable que lo saque de ganancia-capital de impuestos. Este se fijó en el 18% en 2007, muy por debajo de una tasa impositiva máxima sobre los ingresos obtenidos del 43%. 
Los inversionistas están esperando ansiosamente para conocer cuánto tendrán que pagar.

Zapatero se muestra poco apetito por los recortes del gasto a largo plazo, quien, países como Gran Bretaña, están empezando a pensar.
¿Está acumulando problemas para el futuro, señor Zapatero?


Fuentes:
Inversor global

The Economist

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