Satélites, los centinelas del cielo

Publicado en por Emma Rodriguez



Aunque no podamos verlos, están ahí y se han convertido en un negocio que genera billones de dólares cada año.

Mucho han cambiado la tecnología y los componentes, que se usan para los satélites que orbitan la tierra, desde que, en 1957, la extinta Unión Soviética pusiera en el espacio el primer satélite de la historia:
el Sputnik.

Nuevos materiales, más tecnología y casi 50 años de experiencia han cambiado radicalmente este campo, creándose naves más funcionales, con más alcance y de tamaño más reducido.


Las microondas de radio no son reflejadas por la ionosfera, sino que pasan directamente al espacio exterior. Esta propiedad se ha explotado tanto en las comunicaciones internacionales como, por otra parte, en la interceptación de dichas comunicaciones en el espacio y en tierra.
La Organización Internacional de Telecomunicaciones por Satélite (Intelsat) -creada por un Tratado internacional- explota la mayor constelación de satélites de telecomunicaciones (COMSAT).
Para establecer comunicaciones permanentes de punto a punto o con fines de radiodifusión, los satélites se sitúan en las llamadas “órbitas geoestacionarias”, de modo que, para el observador terrestre, parecen mantenerse en la misma posición en el cielo.

Los primeros satélites geoestacionarios Intelsat se pusieron en órbita en 1967. Esta tecnología se desarrolló con rapidez. Los satélites Intelsat de cuarta generación, fabricados en 1971, disponían de capacidad para 4.000 canales telefónicos simultáneos y eran capaces de manejar de forma simultánea con todo tipo de comunicaciones: telefonía, télex, telegrafía, televisión, datos y fax. En 1999, Intelsat gestionaba 19 satélites de quinta a octava generación. La última generación permite manejar el equivalente a 90.000 llamadas simultáneas.


Los satélites tiene multifuncionalidades muy importantes, como el GPS, la TV, uso militar y agrícola, meteorología, etc...

El campo de la tecnología militar es el que más satélites tiene en el espacio.

Satélites Espía

El problema es que se quiere explotar este negocio a toda costa, y no siempre con un buen fin. De hecho, según el Tratado del Espacio, éste pertenece al conjunto de la humanidad, y sólo debería ser usado con propósitos pacíficos. Pero se ha llegado a un punto en el que lo único importante es perjudicar al enemigo.

América, China y Rusia estan trabajando en un poderoso armamento que podría destruir a los satélites “enemigos” y devastar su economía nacional. Pero, ¿es esto legítimo?, ¿está justificado que un satélite sea un “blanco” de guerra?


El presidente Barack Obama instó a los miembros de la comunidad de inteligencia para desarrollar, al menos, dos nuevos satélites espía sofisticados, que los EE.UU. unirán a otros satélites espía que actualmente en órbita.

El gobierno de los EE.UU. espera que el lanzamiento tenga lugar en el 2021, aunque la CIA y otras agencias gubernamentales no han confirmado los planes concretos en relación con el lanzamiento de los satélites espía. Esta será la primera vez que la actual administración ha sido informada por los expertos en materia de seguridad con respecto a asuntos de espionaje satelital y sus posibles usos.


El Departamento de Defensa de EE.UU. invierte alrededor de 20.000 millones de dólares cada año en investigaciones sobre programas especiales, incluyendo el desarrollo de satélites espía y los lanzamientos. El uso de satélites ha modificado drásticamente el campo de batalla. La Fuerza Aérea los ha usado para estudiar la inteligencia del enemigo y posible despliegue de tropas en Irak y Afganistán.


Un número cada vez mayor de naciones están lanzando satélites espía en órbita para su uso para la alerta temprana y la prevención contra ataques con misiles, junto con la capacidad para vigilar los movimientos del enemigo. Por ejemplo, Japón, que bajo la constante presión de Corea del Norte y China, anunció planes para desarrollar el lanzamiento de satélites de alerta temprana (que advierta con anterioridad del lanzamiento de un proyectil contra Japón) dentro de los próximos cinco años.

Hasta el momento Japón ha utilizado los satélites de EEUU para disponer de este tipo de información.

 

España

 

-Nuestro país no se queda atrás en cuanto a tecnología satelital: HISDESAT Servicios Estratégicos S.A.


Hisdesat, el operador de satélites gubernamentales participado por Hispasat y por el Estado español, gana peso en el negocio internacional. La compañía se ha adjudicado en los últimos meses dos contratos del Pentágono estadounidense, por un importe que puede superar los 50 millones de euros en los dos próximos años.


La empresa está especializada en la adquisición, operación y comercialización de capacidades satelitales, con el fin de proporcionar servicios estratégicos y de comunicaciones, para aplicaciones tanto civiles como militares.


-El Gobierno español ultima el lanzamiento de dos satélites para dejar de depender de la tecnología francesa.


José Luis Rodríguez Zapatero ha dado su visto bueno para la fabricación de dos avanzados satélites espía, un par de poderosos ojos electrónicos que proporcionarán imágenes tanto para su explotación militar como para su utilización por los ministerios de Interior, Medio Ambiente y otras instituciones del Estado.


De este modo, España se coloca entre los pocos países que cuentan con capacidad autónoma de teledetección desde el espacio. Pero no sólo eso. 


El proyecto es tan ambicioso que, cuando se convierta en realidad, nuestro país será la única nación europea que contará con un doble sistema de observación espacial –integrado por un satélite radar y otro óptico-, con aplicaciones tanto de seguridad y defensa como científicas y comerciales. A ambos artefactos se les han asignado nombres codificados que nada hacen pensar que sean altamente secretos: el nombre del satélite militar es Paz y el otro se llama Ingenio.


Las principales tareas están centradas en el ámbito de la defensa, especialmente en el peligroso escenario de Afganistán, donde el Gobierno español ha comprometido la presencia de más tropas. Emplazado a poco más de 500 kilómetros de altura, este radar espacial tiene la ventaja de que puede ver el subsuelo, lo que hace que, además de su aplicación militar para detectar minas, sistemas de armas ocultos y vehículos acorazados protegidos, sea especialmente útil en la lucha antiterrorista para la detección de zulos y depósitos de armas y explosivos enterrados.


Hasta que ambas plataformas entren en servicio, las necesidades de las Fuerzas Armadas españolas se cubrirán a través del programa Helios, una red de satélites electro-ópticos e infrarrojos desarrollada por Francia, en el que Bélgica, Italia, Grecia y España tienen una participación inferior al 10%.


Fuente:

Diario El País

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