La Razón de Estado en la actualidad

Publicado en por Emma Rodriguez


“Gobernar es hacer creer”
Nicolás Maquiavelo

He elegido a Maquiavelo para hablar de como la política utiliza las razones de Estado y porqué, y como aún influyen sus ideas hoy en día para así "comprender" algunas de las decisiones políticas y en relaciones internacionales que para la gente común como nosotros no tienen explicación.

Propongo un ejercicio desde el punto de vista a la inversa del que solemos hacer:
el cinismo como actitud indispensable en las tares del gobierno, esto es ver las situaciones políticas desde el ámbito de las Naciones.

Para Maquiavelo los fines políticos eran inseparables del "bien común".

"El príncipe" pretendía ser un LIBRO DE INSTRUCCIONES PARA GOBERNANTES; pregonaba la teoría de que la obtención y la retención del poder eran el fin último y que todo lo que fuera necesario para ello estaba justificado (Políticas semejantes pueden encontrase en la realpolitik alemana y en el pragmatismo).

Hacia la finalización de la Edad Media en Europa (con la definitiva liquidación del orden feudal) las transformaciones económicas, militares, sociales y jurídicas determinaron un escenario absolutamente nuevo, que el pensador renacentista Nicolás Maquiavelo denominó Estado.

Su obra mas popularizada, El Príncipe, fue objeto de vivas controversias y continúa siendo discutida.


Para el florentino, la Razón de Estado se refiere al modo de decidir y obrar que un gobernante toma para poder conservar la salud y la fuerza de un Estado.


Con Maquiavelo comenza la filosofía política moderna desprendida de la teología y de la ética.

La filosofía política y la ciencia jurídica contemporánea prestan gran atención a este concepto y sus derivaciones.

La política no tiene nada que ver con la moralidad.
La observación empírica así lo muestra.


Es la eficacia lo que le interesa, el éxito en alcanzar un objetivo político concreto. La moral es muy respetable, pero pertenece a otro ámbito, a la esfera de lo privado.


El fin fundamental del gobierno es la conservación y el engrandecimiento del Estado.

El engaño a la opinión pública, al pueblo es fundamental. La política se convierte en retórica.

No se trata tanto de ser ante la gente, como de parecer.

Por ello «el «vulgo», no tendrá acceso a la verdad efectiva de las cosas. El juicio del vulgo no producirá «verdad», sino «opinión»

En política, lo que cuenta es la eficacia de los resultados. Tales resultados le traen fama al Estado, al gobernante.

Eso es lo que cuenta: aumentar el poder del Estado. El fin entonces justifica los medios utilizados. Se plantea así la necesidad de carecer de escrúpulos...


El papel de la Religión

La religión no se considera en su verdad sino en su eficacia política como cemento para unir los ladrillos del edificio social. Es la ideología social para mantener la estabilidad del Estado.

La religión tiene una evidente función política de tranquilizar a las masas y de generar un consenso social difícil, por no decir imposible, de conseguir en una sociedad atea.

Los instrumentos para dominar a los hombres que a Maquiavelo le proporciona el estudio de la historia han sido, de hecho, constantemente utilizados en la política, pero, por lo general, no con vistas a ese fin supremo.

Cuando Maquiavelo, en el famoso capítulo octavo de «El Príncipe», explica que el príncipe (esto es el gobernante o el presidente de un país) puede romper pactos, que no tiene por qué cumplir su palabra, cuando muestra que la religión ha servido en todas las épocas para apaciguar los ánimos de las clases sociales dominadas.

Cuando sopesa sin el menor escrúpulo qué religión, la cristiana o la pagana podrá prestar mejores servicios a este fin, cuando señala que el exterminio de grupos humanos enteros puede, en determinadas circunstancias, ser utilizado como medio; en resumen, cuando muestra que los bienes más sagrados, lo mismo que los peores delitos, han sido en todo momento instrumentos en manos de los gobernantes, está formulando una doctrina filosófico-histórica trascendental.


La naturaleza humana

"Se puede decir de los hombres lo siguiente: son ingratos, volubles, simulan lo que no son y disimulan lo que son, huyen del peligro, están ávidos de ganancia; y mientras les haces favores son todos tuyos, te ofrecen la sangre, los bienes, la vida y los hijos cuando la necesidad está lejos; pero cuando ésta se te viene encima vuelven la cara. Los hombres olvidan con mayor rapidez la muerte de su padre que la pérdida de su patrimonio.

La naturaleza de los hombres es contraer obligaciones entre sí tanto por los favores que se hacen como por los que se reciben."


El rol de la Guerra

El Estado, según Maquiavelo debe proporcionar seguridad interna y externa a sus ciudadanos. «Sólo el que tiene en sí mismo la razón de su seguridad es capaz de regirse por sí mismo. El que no la tiene, pende de otro y a otro ha de recurrir para defenderse.»
Por decirlo de otra manera, un Estado sólo lo es si es independiente.

"
Hay que guardarse de entablar una alianza con alguien mas poderoso que tu para atacar a otros, a no ser que te veas forzado a ello. La razón es que en caso de victoria te haces su prisionero y los príncipes deben evitar en la medida de lo posible el estar a discreción de los demás. También se adquiere prestigio cuando se es un verdadero amigo y un verdadero enemigo, es decir, cuando se pone resueltamente en favor de alguien contra algún otro. Esta forma de actuar es siempre más útil que permanecer neutral, porque cuando dos estados vecinos entran en guerra, como son de tales características que si vence uno de ellos haya de temer al vencedor. El vencedor no quiere amigos dudosos que no lo defiendan en la adversidad; el derrotado no te concede refugio por no haber querido compartir su suerte con las armas en la mano."

El Estado debe ser un Estado militar, dispuesto a la guerra en cualquier momento para defender el bien común y la tranquilidad de los ciudadanos. No hay que dudar en usar el fraude en la guerra.

Para Maquiavelo, «la política no es otra cosa que la lucha de opuestos, el equilibrio de tensiones, el reajuste de fuerzas en oposición.
»

Por ello, no hay que dudar lo más mínimo en defender la patria y el Estado, y convercer a los ciudadanos que se les unan en ese punto, buscar "el bien común"... sean los enemigos reales o no.
Si deseas leer el libro completo de Maquiavelo puedes descargártelo en pdf aqui.

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