3 Cosas que no sabías sobre EEUU

Publicado en por Emma Rodriguez

LA CASA BLANCA ES UNA COPIA

La Casa Blanca, uno de los edificios más reconocibles y con mayor peso histórico del mundo, también, ha sido el producto de una “inspiración celosa”.

Cuando George Washington viajó hacia la capital de su joven país en el 16 de Julio de 1792, lo hizo con un propósito muy particular: Elegir el diseño del edificio que albergaría a los presidentes de los Estados Unidos.


Menos de 20 diseños llegaron a la etapa final del concurso y Washington, rápidamente elegiría el diseño del arquitecto de Carolina del sur James Hoban. Hoban basaría su diseño parte en un edificio emblemático de su Irlanda natal y parte en una petición realizada por Thomas Jefferson(quien “extraoficialmente” se había involucrado de manera obsesiva con la construcción del edificio).


 

El Pórtico norte se diseñaría a partir de una mansión irlandesa. La Teach Laighean (Leicester House), hallada en Dublin. Y que en la actualidad es el edificio principal del Parlamento de Irlanda.


El diseño original era similar, sin embargo Washington le pediría a Hoban que agrandara y extendiese el hall principal de entrada y la alargara horizontalmente un 30% . Razón por la cual la Casa Blanca es más alargada que los edificios originales.



El Pórtico sur, a su vez, sería “basado” en el Château de Rastignac, una mansión neo-clásica hallada en la región francesa de la Dordogne. Esta porción de la casa blanca sería sugerida a Hoban por Thomas Jefferson, quien tras visitar la École Spéciale d’Architecture, en Bordeaux, se maravillaría con los planos y conceptos de Salat.


Curiosamente, la construcción de la Casa Blanca sería finalizada antes que la del edificio del cual había sido basada, que a su vez, hacia sido basado a partir de otras mansiones francesas.

Todo se “recicla” en arquitectura.


NORTON I, el Emperador de EEUU y Protector de México

 

Bien conocido es que, desde sus primeros días, los Estados Unidos de América huyeron de cualquier tipo de forma de gobierno relacionada con la monarquía, pero hubo alguien que se autoproclamó Emperador de los Estados Unidos.

 

Su Majestad el Emperador Norton I de los Estados Unidos de América y Protector de México, era un tipo de lo más curioso. Su nombre real, o al menos uno de los que utilizó, era Joshua Abraham Norton y, aparte de eso, poco se sabe acerca de sus orígenes.

 

El Emperador, que vivía en San Francisco, había llegado a California como un aventurero más a mediados del siglo XIX, durante la fiebre del oro.

 

De niño pasó un tiempo con su familia en Sudáfrica, donde su pades había emigrado hacia 1820. Sus parientes, próspera estirpe de comerciantes judíos, proporcionó como herencia a Norton una buena suma de dinero. Con los bolsillos llenos, decidió probar fortuna en América y, al principio, sus aventuras comerciales marcharon por buen camino. La avaricia hizo presa en sus deseos, especuló despiadadamente con el precio del arroz y terminó perdiendo casi todo su capital, hasta verse obligado a declarar la bancarrota de su sociedad tras perder diversos litigios presentados en su contra por sus socios.

 

Por un tiempo desapareció, y nadie sabe a ciencia cierta dónde pudo vivir, hasta que reapareció repentinamente convertido en un extraño personaje. Envió cartas y artículos a diversos periódicos de San Francisco, quejándose del sistema de gobierno estadounidense, de su justicia y de los funcionarios del estado. Finalmente, presentó como la única solución a todos los males burocráticos del país una solución de lo más cómico.


Proclamado a sí mismo como Emperador, llamó a representantes de todos los estados a reunirse en forma de nueva cámara de representantes en San Francisco. Sucedió en 17 de septiembre de 1859 y, al principio, tanto los periódicos como el público siguieron sus acciones con espectativa, como si se tratara de una obra de teatro. Norton I gritaba por doquier contra la corrupción, ordenaba movimientos de tropas y la abolición de las leyes anteriores así como la disolución del Congreso. Se inició así uno de los “reinados” más surrealistas de cuantos haya habido nunca.

 

Estableció todo tipo de leyes para gobernar su imperio y planeó la construcción de grandes infraestructuras. Mandó la construcción de un puente colgante precisamente en el mismo lugar sobre el que muchos años más tarde se levantaría el Golden Gate, redactó edictos de todo tipo y, para colmo, se nombró Protector de México, porque en su opinión los gobernantes de ese país eran incapaces de hace prosperar a su pueblo.

 

No se sabe si Norton I se tomaba en serio a sí mismo, puesto que su influencia no pasaba de las risas que solía levantar a su alrededor, pero la función duró bastante. Su personaje imperial tenía espacio asegurado en la prensa, muchos curiosos visitaban su Corte, que no era más que un viejo edificio de apartamentos de alquiler.

Hasta logró acuñar ficticio papel moneda con su efigie, unos billetes que hoy se han convertido en carísimos objetos de coleccionismo.


Vestido con sus ropajes imperiales, paseaba por San Francisco acompañado de sus dos perros, siendo saludado, o insultado, por quienes con él se cruzaban. Pero lo que comenzó como una protesta esperpéntica fue dando paso a un personaje típico de la ciudad. Como si se tratara de una atracción de feria, llegaban gentes desde muy lejos a conocer al gran Emperador, los restaurantes le ofrecían comidas gratuitas, sobre todo porque su presencia animaba el ambiente.

 

En medio de las calles pronunciaba discursos, gritaba indignado contra de las penurias de los trabajadores, mientras sus medallas brillaban al sol.

Inspeccionaba las alcantarillas y comprobaba los horarios de los autobuses. Iba a una iglesia diferente cada domingo, a fin de evitar celos entre las diversas sectas.

 

Norton I se carteó con grandes personajes de su época, acudió a recepciones y fiestas.

 


En medio de la Guerra Civil ordenó el alto al fuego y la reconciliación de las partes, claro que, como no podía ser de otro modo, ni Lincoln ni Jefferson Davis le hicieron caso alguno.

 

Tras más de dos décadas de mandato, el Emperador Norton I falleció durante una exposición de sus ideas ante un público espectante. La ciudad lo consideró una gran pérdida e incluso hoy es recordado, pues aunque lunáticos hay muchos, personajes tan originales son escasos.

Se cuenta que s su funeral de Estado fueron unas 30.000 personas.

 

Hoy, una tumba recuerda el paso de Norton I por el mundo bajo un epitafio de lo más directo: Emperador de los Estados Unidos y Protector de México.

 

BANDERA

 

Su bandera es una copia literal de la bandera de uno de los grupos mercantilistas y mercenarios más inescrupulosos y corruptos de la historia, la temida y odiada British East India Company.

 

No hace falta introducir a la East India Company. Una compañía mercantil creada para comerciar bienes en las colonias británicas de la India y China que con el tiempo, a medida que fue amasando gigantescas cantidades de dinero y poder, se convirtió literalmente en un “país sin tierra” al mando de una de las armadas más poderosas del mundo.


Tanto llegó a ser su poder que mucha gente creía que el mismo gobierno Inglés (y posteriormente Británico tras la unificación) era no más que títere de los intereses de la Compañía. Y de hecho, éstas personas no estaban tan erradas, ya que eran tales las influencias con las que la Compañía contaba que conseguir leyes a su favor y monopolios por doquier era algo realmente muy simple. Monopolios que si bien obtenía fácilmente luego cuidaba con recelo. Asesinando, corrompiendo y combatiendo contra cualquiera que se atreviese a desafiarlo.

 

La primer bandera de los Estados Unidos, aunque nunca fue declarada como oficial, fue la “Grand Union Flag,” la cual era un literal calco de la bandera de la British East India Company utilizada desde principios del siglo XVIII: trece líneas verticales blancas y rojas intercambiadas con el “Union Jack” (en su variante antigua denominada “Kings Colours”, la bandera original del Reino de Gran Bretaña y de la cual luego se basaría el diseño del “Union Jack” actual del Reino Unido) ocupando un recuadro en la esquina superior izquierda.


Esta bandera duraría muy poco tiempo, menos de un año, ya que a los estadounidenses no les gustaría la inclusión del Union Jack en su símbolo nacional. Razón por la cual, la bandera del Reino Unido sería quitada y remplazada por las estrellas blancas en fondo azul tras el Segundo Congreso Continental de 1777. A esta nueva bandera se la llamaría “Stars and Stripes” -estrellas y barras.-.

 

No obstante, y como lo sugirió en 1937 el laureado historiador británico Sir Charles Fawcett, lo más probable es que Estados Unidos efectivamente basara su bandera en el diseño de la bandera de 1707 de la British East India Company, ya que el mismo era respetado por su poder y además, por ley, la Compañía no podía izar su bandera fuera del océano Indico.

Y además, si bien Estados Unidos justificó que las trece barras blancas y rojas representaban a los trece estados originales de 1776, esto era una redundancia ya que los estados estaban representados en las estrellas.


¿No resulta muy irónico el que un país cuya historia se encuentra plagada de actos violentos contra otros países con el fin de fortalecer sus intereses económicos basara su bandera en una organización mercantilista y mercenaria con una historia de atropellos y excesos un tanto similar?


Fuentes:
Anfrix.com
Alpona.net

Etiquetado en Geografía

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