Friday 21 august
5
21
/08
/Ago
08:15
Es un sistema de defensa diseñado para interceptar misiles enemigos antes de que lleguen a su destino.
Los militares lo llaman ABM.
Un escudo antimisiles está formado por estaciones de 2 tipos: de radar y de intercepción. Desplegadas, según
la cobertura que se desee, alrededor de: una ciudad, una frontera, o distribuidas por el mundo.
Las estaciones de radar están situadas en puntos estratégicos.
Su misión es la de detectar proyectiles enemigos y analizar su trayectoria.
La segunda parte la forman las estaciones interceptoras, en las cuales se analizan los datos recopilados por radar y
dan una respuesta adecuada.
Las del escudo estadounidense funcionan mediante el uso de la fuerza cinética para detonar el proyectil rival,
mientras que el ruso usa un misil nuclear, que son lanzados, respectivamente, para cruzarse en la trayectoria o ser detonados cerca del objetivo y destruirlos.
Como dato curioso se sabe que en el pasado se realizaron investigaciones de escudos que empleaban láseres situados en
satélites para dar una respuesta global y inmediata.
Pero hace tiempo que no se ha vuelto a saber nada más, y todo indica a que está opción ha sido
abandonada.
En teoría, funciona en 5 fases:
1. Detección:
Satélites y radares de alerta temprana en todo el mundo detectan y rastrean un misil enemigo tan pronto como aparece en su campo de cobertura. Redes de satélites con detectores infrarrojos -aún
en desarrollo- siguen la trayectoria de los misiles y envían los primeros cálculos del posible blanco al centro de comando. El acuerdo entre
2. Rastreo:
Radares de alta resolución en tierra, siguen la ojiva y los señuelos que proyecte el misil. Estos sistemas son capaces de discriminar con gran precisión entre objetos muy cercanos entre sí. Los
radares proveen información sobre el rastreo de los proyectiles de forma continua y en tiempo real al centro de comando, así como datos previos de su trayectoria balística.
3. Centro de comando:
El centro de comando funciona como el cerebro del sistema de defensa antimisiles, controlando y coordinando la operación en su conjunto. Al recibir información sobre la incursión de un misil
enemigo, comunica sus coordenadas a una o más bases interceptoras en tierra.
4. Intercepción:
El misil interceptor tierra-aire es el "arma" del sistema de defensa antimisiles. Su misión es interceptar y destruir ojivas de proyectiles enemigos fuera de la atmósfera terrestre. Cada base
debe ser capaz de contener unos 20 interceptores, y en algunos casos hasta 100. Los misiles interceptores o de contraataque contienen sensores y además reciben información de tierra que les
permite discriminar a la ojiva de los señuelos y los restos del misil.
5. Destrucción:
El misil interceptor utiliza pequeños cohetes abordo para maniobrar y alcanzar la ojiva enemiga, provocando su mutua destrucción. Está equipado con un rastreador infrarrojo de alta sensibilidad
y es capaz de interceptar misiles que incursionan a velocidades supersónicas. Debe ser capaz de viajar a más de 420 metros por segundo, la posible velocidad de los proyectiles enemigos. El
misil interceptor también debe poder operar en medio de altos niveles de radiación.
Antecedentes
Las investigaciones para el desarrollo de los primeros sistemas de defensa antimisiles fueron iniciadas en los
años 50 por los Estados Unidos con el programa Nike-Zeus para protegerse de la Unión Soviética.
Se conocen más de 60 programas de 5 países diferentes.
Reagan en los 80 los puso de "moda" este programa para su famosa "Guerra de las Galaxias".
Durante su legislatura, el presidente George W. Bush aumentó los fondos para el programa
de defensa antimisiles e inició negociaciones para el despliegue de nuevas estaciones de radar y de
intercepción en Polonia y la República Checa que aún están en progreso pero, según fuentes del gobierno
estadounidense, estarán operativas antes de 2013.
Los sistemas más modernos intentan ofrecer una cobertura mundial. El más conocido es el “Aegis Ballistic Missile
Defense System” que los Estados Unidos está desplegando con cobertura en los Estados Unidos, Asia
oriental, y que está siendo desplegado en Europa del Este para supuestamente proteger Europa
Ahora la pregunta natural es:
¿de verdad Funciona?
Según la Agencia para la Defensa ante Misiles del
Pentágono esta tecnología es de fiar y no entraña riesgos.
Las voces críticas, como el Centro para la Información de Defensa (Centre
for Defense Information), aseguran que esas evidencia de efectividad no son fiables, ya que las pruebas se han hecho en situaciones controladas que no se parecen a ataques reales, por lo que
se necesitarían, según ellos, más pruebas para evidenciar que el escudo funciona.
Es cierto que el programa ha conseguido interceptar a dos de los cinco misiles disparados en las
pruebas de estos últimos cinco años de su componente principal, el sistema de misiles de defensa tierra-aire de medio alcance (GMD). Pero, por desgracia, estas pruebas no guardan ninguna
relación con cualquier cosa que se parezca, ni de lejos, a un verdadero ataque nuclear.
Todas las pruebas realizadas hasta el momento, el objetivo, el tipo de misil, la trayectoria y el destino, son
conocidos antes de que la prueba comience. En las pruebas se utilizó únicamente un misil enemigo, porque el sistema no tiene ni la más remota posibilidad de abatir dos o
más.
Cuando se han utilizado misiles-señuelo, éstos no han guardado ningún parecido al resto de misiles, y son identificados
de antemano como señuelos.
Todo ello deja al descubierto una de los puntos débiles sin solución del escudo antimisiles, a saber: que es difícil
ver cómo los misiles interceptores burlarán los intentos enemigos por confundirlos.
Tal como ha señalado Philip Coyle -antiguo oficial de alto rango en el Pentágono, con responsabilidades en el desarrollo
del escudo antimisiles-, existe una infinidad de medios por los cuales otro Estado puede engañar al sistema.
Por cada misil real lanzado, podría enviar una gran cantidad de misiles falsos con las mismas características de radar e
infrarrojos. Incluso los globos y las esquirlas de metal podrían confundir al sistema.
Se puede reducir en un 90% las posibilidades de que un misil sea detectado por láser pintándolo de blanco.
Esta "sofisticada" tecnología de camuflaje, a disposición de cualquiera en la ferretería de su barrio, deja
fuera de combate otro de los componentes de este multimillonario programa.
Asombroso.
O podrían simplemente olvidarse de los misiles balísticos y atacar utilizando misiles de crucero, contra los cuales el
actual sistema es inútil.
EE.UU. se hn gastado entre 120 mil y 150 mil millones de dólares en este programa desde que Ronald Reagan lo relanzara en
1983. Con George W. Bush los costes se han disparado. El Pentágono ha pedido 62 mil millones de dólares para los siguientes cinco años, lo que significa que el coste total entre el 2003 y el 2013
se elevará a 110 mil millones de dólares.
Como muestra un reciente informe del diario de Análisis de Defensa y Seguridad, el Pentágono ha
inventado un nuevo sistema de inversiones que permite al programa del escudo antimisiles evadir los estándares contables habituales del gobierno. Se llama espiral de desarrollo, nombre
muy apropiado, pues garantiza que los costes han entrado en una espiral fuera de control.
La espiral de desarrollo significa, en palabra de una directiva del Pentágono, que “los requisitos para poner fin al
programa no son conocidos en el comienzo del mismo”.
En cambio, al sistema se le permite desarrollarse de cualquier manera en que los oficiales crean que encajará con los
requisitos.
El resultado es que no hay nadie que tenga la más mínima idea de qué se supone que se tiene que lograr con el programa, y
si se ha logrado o no.
No hay fijadas ni fechas, ni costes fijos para cualquier componente del programa, ni penalizaciones para los retrasos o
los fallos, ni norma alguna que establezca cómo puede juzgarse los resultados del sistema.
Y este esquema es aun incapaz de conseguir lo que un puñado de cientos de dólares invertidos en diplomacia resolvería en
una tarde...
El gobierno federal es un vasto programa corporativo de asistencia social que premia a las empresas que donan millones de
dólares con contratos valorados en miles de millones.
El escudo antimisiles es la mayor asignación de fondos estatales para un proyecto que beneficia a un grupo
concreto.
Las inversiones destinadas a las compañías aeroespaciales, las de defensa y las de otro tipo de manufacturas y servicios
nunca se quedarán sin pedidos... porque el sistema nunca funcionará.
En la Casa Blanca se tiende a pensar que la tecnología es el remedio para todo, pero en este caso...
se le preguntó a varios profesores del prestigioso MIT y dicen, claramente, que no hubo ni hará hasta dentro de 40 0
50 años una tecnología REALMENTE efectiva en este campo. Al sistema actual le es IMPOSIBLE distinguir un globo de un misil. Y ya no digamos en un ataque con varias ojivas cayendo sobre
nuestras cabezas.
Para mantener la burbuja inflándose, la administración debe exagerar las amenazas de las naciones que no tienen ninguna
intención de bombardear con armas nucleares a EE.UU. e ignorar las amenazas de aquellos que probablemente lo harían.
La única respuesta que se me ocurre para que toda esta fanfarria siga adelante es porque se aplica la más simple de las
psicologías:
Si los "otros" creen que vamos a rechazar sus misilazos cuales pelotas de tenis, se lo pensarán dos veces antes de
hacerlo...
si tú piensas que puedo hacer algo (aunque yo sepa que no puedo), no importa.
Lo importante es lo que Tú creas.
Para tí esa es una realidad.
Fuentes:
Diario El Mundo.
George MONBIOT
Por Emma Rodriguez
-
Publicado en: Tecnología
-
0
Últimos Comentarios