La OTAN, el brazo armado de Occidente

Publicado en por Emma Rodriguez



La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) es una reliquia de la Guerra Fría.


Fue creada el 4 de abril de 1949 como una alianza defensiva de países de Europa Occidental más Canadá y EE.UU., para proteger a esos países contra intrusiones de la Unión Soviética.

 

Pero, desde 1991, el imperio soviético dejó de existir y Rusia ha estado cooperando económicamente con los países europeos occidentales, suministrándoles gas y petróleo, y todo tipo de materias primas. Esto ha aumentado la interdependencia económica europea y por lo tanto reducido la necesidad de una alianza militar defensiva más allá del propio sistema de autodefensa militar de los países europeos.

 

El primer ejército global

Desde la desaparición del Pacto de Varsovia, la OTAN se propuso como una alianza militar imperturbable, sin objetivos estratégicos definidos, pero con una capacidad de proyección de fuerza técnicamente muy avanzada.

 

Como dijo en 2006 el Secretario Adjunto de Estado para Asuntos Europeos del Departamento de Estado de EE.UU., Kurt Volker (posteriormente embajador de EE.UU. ante la OTAN):


“En 1994 la OTAN era una alianza de 16 [países], sin socios, que nunca había realizado una operación militar. En 2005, la OTAN se había convertido en una alianza, involucrada en ocho operaciones simultáneas en cuatro continentes con la ayuda de 20 socios en Eurasia, siete en el Mediterráneo, cuatro en el Golfo Pérsico, y un puñado de contribuidores capaces en nuestra periferia.”


Con la adhesión sucesiva de nuevos países (anteriormente miembros del Pacto de Varsovia), la organización desempeña el papel de una herramienta de la expansión de la hegemonía militar estadounidense sobre una zona geográfica cada vez más amplia.

 

¿Qué significa esto para la Alianza Noratlántica?

En los años noventa, la OTAN multiplicó sus cometidos. Amplió el número de sus instrumentos militares, de sus miembros, así como los territorios en los que opera.
Está claro que todo esto hace a esta organización más heterogénea y su funcionamiento es cada vez más difícil.

A diferencia de la Unión Europea, la OTAN no puede solucionar este problema profundizando la integración entre los países miembros, sino mediante la distribución de las tareas y la especialización de los países miembros.

 

La OTAN está hablando de su futuro y está atravesando una transformación política y de su estructura militar en fuerzas de intervención.

 

Una alternativa que pueda legitimar la intervención militar por sí misma sin recurrir al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Esto significaría un paso más en la polarización y militarización de las relaciones internacionales.

 

Es un nuevo paso en la estrategia de globalización militar, donde los países que no estén en el “bando correcto” serían señalados como un problema de seguridad para la alianza militar global, que respondería militarmente.

 

Brzezinski, ex ayudante del presidente de EEUU en materia de Seguridad Nacional, que forma parte del equipo de política exterior de Barack Obama, recomienda a la OTAN establecer relaciones oficiales con la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC).

En su opinión, tal paso propiciaría la regularización de cuestiones polémicas entre la Alianza Noratlántica y Rusia.

 

En principio, lo que propone él, hace tiempo que se imponía por sí mismo.

 

El vicedirector del Instituto de Estudios sobre EUU y Canadá Pável Zolotariov opina al respecto:

Lo dicho por Brzezinki es bien lógico y consuena con el rumbo a relanzar relaciones que fue anunciado. Pero, por otro lado, en esto hay cierta astucia que se pone, a lo Brzezinski, en esta actitud. Consiste en el deseo de desprender Ucrania y Georgia de Rusia. Es cierto que se subraya que ellas pueden ingresar en una y en otra organización.


Además de este objetivo, el politólogo estadounidense persigue otro.


Según Brzezinski, el acuerdo entre la OTAN y la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva contribuiría a la colaboración de la Alianza atlantista con países asiáticos. Si llamamos a las cosas por su nombre, Brzezinski está preocupado, como antes, por la ampliación de la esfera de influencia de la OTAN y no piensa prácticamente en poner la política del bloque en correspondencia con las realidades.

 

El baile entre la OTAN y la UE


La Unión Europea pone en marcha, o más bien sobre el papel, una fuerza de proyección de 60.000 hombres, el Eurocorps. Creado a principios de 1992, el Eurocorps participó en las misiones de interposición en la antigua Yugoslavia (SFOR y KFOR) y comprende unidades belgas, francesas, alemanas, luxemburguesas y españolas. Pero el Estado Mayor, en Estrasburgo, incluye también militares austríacos, canadienses, griegos, italianos, polacos y turcos, es decir, de países miembros de la OTAN.

 

La OTAN ha desarrollado su propia fuerza de intervención rápida formada por 20.000 soldados. 


Estas fuerzas se encuentran en estado de alerta y preparadas para actuar allí donde el Consejo del Atlántico Norte lo acuerde.

 

Ser miembro de la OTAN implica la participación en intervenciones militares en todo el mundo, directamente con fuerzas nacionales o indirectamente a través de bases militares o como apoyo logístico para tropas extranjeras.

 

A través de la OTAN, Europa está implicada en guerras en Iraq y Afganistán.

Debido a la OTAN, EE UU todavía mantiene bases en Europa usadas para intervenciones militares en todo el mundo.

 

La creación de esta fuerza de la OTAN se decidió en la cumbre de Praga en 2002. Es una unidad multinacional de despliegue rápido, compuesta de elementos terrestres, aéreos, marítimos y de una unidad de fuerzas especiales. Se constituye con las contribuciones de unidades de distintos países que participan por rotación y permiten a la OTAN disponer de fuerzas capaces de reunirse y proyectarse en plazos de 5 a 30 días.


La confrontación de los criterios europeo y estadounidense gira alrededor de esos dos añadidos de unidades militares y esos dos sistemas de mando eventualmente divididos. Se puede decir que actualmente se imponen los criterios de la OTAN, lo que no va en el sentido de favorecer la autonomía de Europa.

Rasmussen, el nuevo secretario general de la OTAN, llega con el propósito de que la OTAN sea "más transparente y participativa que nunca", para lo que iniciará un proceso de consulta pública sobre el futuro concepto estratégico aliado.


Esa nueva estrategia -los líderes de la OTAN ya decidieron en la cumbre de Estrasburgo-Kehl que era necesario un nuevo impulso-, que debe estar preparada en el segundo semestre de 2010, definirá con precisión las nuevas responsabilidades y misiones de la Alianza en el siglo XXI.


Conclusiones

 

Hoy en día, la OTAN se está utilizando como un arma ofensiva, cuando esa organización no fue creada en realidad para desempeñar ese papel.


A la OTAN se le dio ese sentido el 12 de septiembre de 2001, inmediatamente después de los atentados de Nueva York. Los dirigentes de la OTAN afirman que la razón de su participación en la guerra contra los afganos es la lucha contra el terrorismo. Pero la OTAN corre el riesgo de perder esa guerra. Se producirá entonces una gran crisis, habrá debates. Lo cual permitirá entonces saber si la OTAN está librando, como lo afirma, una guerra contra el terrorismo, o si nos encontramos en una situación análoga a la que conocimos durante la guerra fría.

Yo creo que Europa está confundida. Estados Unidos está en una posición de fuerza, y los europeos tienen tendencia a pensar que es mejor colaborar con el más fuerte.

Pero habría que reflexionar un poco más.


Los parlamentarios europeos ceden fácilmente a la presión de Estados Unidos, que reclama cada vez más tropas en tal o más cual frente.

Mientras más ceden los países europeos más problemas van a tener que enfrentar, y serán problemas cada vez más grandes.


En Afganistán, los alemanes y los británicos están bajo las órdenes del ejército estadounidense. Estratégicamente, no se trata de una posición interesante para esos países.

Creo que no se puede ceder a las manipulaciones tendientes a sembrar el miedo y a hacernos creer que los «terroristas» son siempre musulmanes.


Creo que se trata de una lucha por el control de los recursos energéticos, que hay que encontrar la forma de sobrevivir a la escasez energética.

De esa forma no se resuelven los problemas, sino que los agravamos.

En la perspectiva de Estados Unidos, de lo que se trata es de una lucha por el control de las reservas energéticas del bloque euroasiático que se sitúa en esa «elipse estratégica» que comienza en Azerbaiyán, pasa por Turkmenistán y por Kazajstán y llega hasta Arabia Saudita, Irak, Kuwait y el Golfo Pérsico.


Es precisamente ahí, en esa región, en la que se desarrolla esa supuesta guerra «contra el terrorismo», que se concentran las más importantes reservas de petróleo y gas.


A mi entender, no se trata de otra cosa más que de un juego geoestratégico en el cual la Unión Europea sólo puede salir perdiendo ya que si Estados Unidos toma el control de esos recursos y la crisis energética empeora, simplemente dirá: «Ustedes quieren gas, quieren petróleo. Está bien. A cambio, queremos esto y esto otro».

Estados Unidos no va a dar de petróleo y gas gratis a los países europeos.

 

Fuentes:
Diario El País.
Voice of Rusia

Bibliografia:
"Los ejércitos secretos de la OTAN" de Daniele Ganser, profesor de historia en la universidad de Basilea y presidente de ASPO-Suiza.

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