La Industria Farmacéutica

Publicado en por Emma Rodriguez



Las farmacéuticas son, ante todo, un enorme negocio.

-Es el mercado legal más rentable del planeta: mueve unos 200.000 millones de dólares al año.

Es un sector marcadamente privilegiado.

Los gobiernos son sus principales clientes
porque les compran masivamente medicamentos, por ejemplo contra la Gripe A.

Para que os hagais una idea, su porcentaje es un 16-18% neto de beneficios al año. Tiene el porcentaje más alto de culaquier sector.

El sector bancario, por ejemplo, "sólo" gana un 15%.

Empresas multinacionales como Macdonalds o Coca cola ganan un 3% 0 4%... sí, la salud es un gran GRAN negocio.

-Entre el 80 y el 90% que la industria patenta como nuevos son copias de otros ya existentes.

De hecho, según los trabajos más conservadores, el 75% de los fármacos patentados en los últimos lustros representan un fraude científico pues consiguieron la licencia pese a no ofrecer una verdadera novedad terapéutica; eran medicamentos “yo también”, es decir, copias de otros ya existentes.

-Este mercado es, además, uno de los más monopolizados del planeta, ya que sólo el 25 empresas controlan el 50% de las ventas. Todas muy conocidas, como Bayer o Merck. 
Estos grupos también son potencias de la industria química, biotecnológica o agroquímica.

-Los industriales aducen costos de I+D cada vez más altos, lo que justificaría los precios exorbitantes, pero no reconocen que esos costos incluyen gigantescos presupuestos de publicidad y promoción.

-Los grandes laboratorios farmacéuticos llevan ya muchos años trabajando en los tribunales de justicia de todo el mundo contra la proliferación de los fármacos genéricos (aquellos que utilizan la fórmula de uno patentado tras acabar la licencia de éste, que suele durar unos 20 años).


-El 90% del presupuesto dedicado por la industria farmacéutica para la investigación y el desarrollo de nuevos medicamentos está destinado a enfermedades que padece sólo el 10% de la población mundial.

El lobby farmacéutico

El lobby farmacéutico es probablemente el más potente del mundo.

-Estados Unidos:

Richard Roberts, premio Nobel de Medicina (1993), critica al ‘lobby’ farmacéutico por su afán de buscar negocio y no de curar enfermedades, y defiende el acceso libre y gratuito a las publicaciones de investigaciones científicas.


Ante la posible reforma de la sanidad pública en Estados Unidos, las grandes compañías farmacéuticas no han dudado en aumentar su inversión en lobby en Washington. Así en el primer trimestre de 2009 las principales compañías farmacéuticas gastaron un 41% más que en el 2008 durante el mismo período.

Pfizer ha duplicado en el primer trimestre su gasto respecto al año anterior llegando a 6.1 millones de dólares, MerckAbbot un 43% con 1.26 millones y Lilly un 19% con 3.4 millones de dólares.


Ningún lobbista y entendido en la materia tendrá duda de que estos costes NO son para pagar a algunos amiguetes políticos o expolíticos, sino que consiste en un verdadero trabajo profesional de representación de sus intereses.
 

 

En general, a diferencia del resto de sectores, el de la salud ha aumentado el gasto en lobby considerablemente, llegando a los 150 millones de dólares en lo que va de año. Ha aumentado un 44% con 1.5 millones.

La nueva cifra es considerada record por los analistas de Washington.


En EEUU, las farmacéuticas contrataron a unos 3.000 representantes, de los cuales más de un tercio eran antiguos funcionarios federales, para defender y promocionar sus intereses frente al Senado, el Departamento de Salud y Servicios Sociales y otros organismos oficiales.

Estas multinacionales destinan parte de ese dinero a lograr que los fallos judiciales los favorezcan para anular, en gran parte, la extensión de patentes de medicamentos genéricos, dado que estos han demostrado efectividad y sus precios son infinitamente mas bajos que los medicamentos de patente.

 

Por otra parte, EEUU es el país que consume, con diferencia, más medicamentos del mundo.

"Los precios de los medicamentos han crecido a la vez que la industria se ha convertido en uno de los intereses organizados más poderosos en Washington" dijo Roberta Baskin, su Directora Ejecutiva.



-Unión Euopea:

En Europa, las multinacionales farmacéuticas integran una parte destacada de la llamada Mesa Redonda Europea de Industrias, que se reúne periódicamente con altos consejeros de la Unión Europea para delinear las “líneas generales” de cada sector.

La archifamosa Bayer, por ejemplo, dispone de 400 ex ejecutivos de la firma que ahora son parlamentarios regionales o nacionales, a los que la multinacional además reúne mensualmente para presionarlos, por lo cual no resulta para nada anormal que el gobierno alemán la haya absuelto de toda responsabilidad, negándose a iniciar cualquier acción jurídica, pese a las contundentes pruebas en su contra.

Creo que un buen ejempo de un foco de problemas relacionados con los medicamentos en Europa es el funcionamiento de la EMEA, la Agencia Europea de Medicamentos, que aprueba medicamentos y concede licencias de la siguiente manera:

La multimacional pide una licencia y la EMEA lee esa información dada por esta multinacional pero NO CON ESTUDIOS INDEPENDIENTES, sino que simplemete revisa la documentación que le es entrgada por esta compañía... esto es, como mínimo, preocupante.


Por otro lado, estas empresas tratan, por todos los medios a su alcance, de "satanizar" los medicamentos genéricos para que las personas no los consuman y adquieran los suyos, mucho más costosos pero no necesariamente mas efectivos.

Si quereis más información sobre estadísticas de consumo de medicamentos en España, podeis visitar la web del Ministerio de Sanidad y Consumo

 

Aqui podeis ver un video ejemplo de lo que pasa en España con las recetas de genéricos:


Los ensayos clínicos

Un tanto por ciento elevado de los ensayos presentan unos resultados que coinciden con lo que espera el promotor del mismo, el laboratorio fabricante de ese medicamento.

Quien paga, manda, y la ciencia no iba a ser menos.

Los ensayos se han convertido en un elemento más de promoción del fármaco. Además, durante los últimos 25 años la mayor parte de los medicamentos nacieron en entidades públicas de EEUU.

Los ciudadanos pagan dos veces: primero, al contribuir con sus impuestos a la investigación pública.

Después, al comprar los fármacos a precios premeditadamente inflados para mantener los márgenes de ganancias que ofrece la industria farmacéutica.

Todo esto es un fraude científico.
También hay que destacar que las compañías farmacéuticas utilizan las publicaciones médicas, donde exhiben sus «novedades», a su favor.


En ellas publican redactores médicos pagados por la industria que destacan los aspectos positivos del medicamento sobre el que supuestamente «informan», y esconden los negativos.

¿Los medicamentos que puede encontrar en las farmacias son efectivos?

Pues... según un ex alto ejecutivo de la firma GlaxoSmithKline (la mayor farmacéutica británica), dijo que "más del 90% de las medicinas cumplen con su efecto sólo entre el 30% y el 50% de las personas" (The Business, 14/12/2002).

El organismo humano, alega, es complejo y diferente en cada individuo, de manera que lo que le sirve a uno no vale para muchos otros.


Además la propia naturaleza de las enfermedades y los tratamientos consiste en ensayo y error: prueban un fármaco y si te va bien... ya no se preguntan por su origen ni nada similar.

Los actuales tratamientos médicos diagnostican por los síntomas.

Muchas veces los médicos desconocen como funcionan realmente las enfermedades.

La mayor parte de los medicamentos no curan, como ya sabemos, sino que son paliativos de los síntomas: hacen que te sientas mejor.

 

El negocio de la salud es denunciado cada vez con más fuerza

En el trabajo del periodista español Miguel Jara, quien en Traficantes de salud denuncia la invención de enfermedades, por parte de las trasnacionales farmacéuticas, para desarrollar nuevos mercados y así hacer de ciudadanos sanos personas enfermas; la manipulación a los médicos para promover ciertos medicamentos y el espionaje de los ciudadanos por medio de las recetas y otros mecanismos de control.

Philippe Pignare en su libro, El gran secreto de la industria farmacéutica, quien después de trabajar 17 años en grandes laboratorios farmacéuticos relata la negativa concertada de 39 de estas trasnacionales para impedir en lugares como Sudáfrica el uso de medicamentos genéricos para atender a millones de niños y adultos enfermos de sida.

Denuncia el predominio de los ensayos clínicos de moléculas ya descubiertas, más que la investigación de nuevos fármacos, para así renovar la patente de exclusividad por otros 20 años respecto a nuevos usos de antiguos productos.

El autor divide las prácticas de esta industria entre actitudes honestas, discutibles y francamente vergonzosas.

Entre las primeras menciona el impulso a las pequeñas empresas biotecnológicas, echar pie atrás a las fusiones y buscar soluciones en la academia.

Entre las prácticas discutibles, la de instrumentalizar los genéricos (producirlos también, pero no tan baratos, para disuadir a la competencia), «cosmetizar» los medicamentos (producir versiones ligeras, publicitar fuertemente los nombres de fantasía) y aumentar artificialmente la demanda por políticas de prevención (medicalización de trastornos «subsindromáticos» y otros).

En «razones para avergonzarse», habla de las presiones y batallas jurídicas por las patentes, de la creación de nuevas enfermedades (ciertos tipos de depresión, menopausia masculina), la inducción a error entre los médicos (publicar los mismos resultados con distintos autores), la financiación de congresos y campañas, y la reducción de costos y duración de los ensayos clínicos realizándolos en países pobres.

Pero, algo está cambiando en el horizonte farmacéutico...

 

"Las compañías farmacéuticas son legalmente responsables de los efectos secundarios de sus medicamentos. El hecho de que estén aprobados por las correspondientes agencias reguladoras no las exime de esa responsabilidad como hasta ahora han estado alegando."

Así lo ha determinado recientemente el Tribunal Supremo de Estados Unidos en una histórica sentencia que se decidió por seis votos contra tres que sin duda alguna va a terminar siendo asumida por los tribunales de las demás naciones.

La sentencia marca un antes y un después para las empresas farmacéuticas porque hasta ahora gozaban prácticamente de impunidad convencidas –lo mismo que muchos jueces- de que bastaba advertir de las interacciones, contraindicaciones y potenciales efectos adversos de sus fármacos en los prospectos y que las indicaciones y advertencias hubieran sido aprobadas por las agencias nacionales de cada país para que ya no tuvieran que responder legalmente de lo que les pudiese suceder a los enfermos que los consumiesen. Y eso es lo que se ha acabado con esta sentencia.

Es de tal importancia que puede significar el principio del fin del negocio farmacéutico porque a partir de ahora es previsible tal cantidad de demandas en los tribunales –en los estadounidenses primero y en los demás después- que no van a tener dinero suficiente para pagar tantos abogados y hacer frente a tantas indemnizaciones.

Es más, los no estadounidenses podremos optar en muchos casos por presentar las demandas contra ellas en los propios tribunales de Estados Unidos porque lo que allí determina la Corte Suprema no se discute y los jueces estarán desde hoy mucho más dispuestos a admitir y estudiar las denuncias que contra ellas se presenten.


Bibliografía:
-"Traficantes de salud" de Miguel Jara. Cómo nos venden medicamentos peligrosos y juegan con la enfermedad.
-"El gran secreto de la industria farmacéutica" de Philippe Pignare.


Fuentes:
Señales de los tiempos
Blog de Miguel Jara

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elvira 08/24/2009 11:17

si los americansos son los mayores consumidores de medicamentos y los españoles lo somos de cocaina, indirectamente el pueblo español es el mayor defensor del uso y consumo de medicamento generico.....