La piratería en Somalia, la otra cara

Publicado en por Emma Rodriguez

¿Quién podría imaginar que en 2009, los gobiernos del mundo declararían una nueva guerra a los Piratas?

Mientras está leyendo esto, la Marina británica – apoyada por los buques de más de dos docenas de naciones, desde los Estados Unidos hasta China – se está internando en aguas de Somalia para perseguir a hombres que todavía vemos como villanos con un loro en el hombro.

Pronto estarán luchando contra buques somalíes y hasta persiguiendo a los piratas en tierras de Somalia, uno de los países más rotos de la tierra.

Pero detrás de la extravagancia de este cuento, hay un escándalo por contar. La gente que nuestros gobiernos etiquetan como “una de las grandes amenazas de nuestros tiempos”...

Un dato:

Hoy el 90% de las mercancías que recorren el mundo, lo hacen por vía marítima.

 

Muchos soldados y mercenarios de las guerras en África y Asia, cuando el conflicto cesa o se atenúa, encuentran en la piratería una continuación provechosa. Ello explica por qué la mayoría de los piratas del siglo XXI son asiáticos o africanos y por qué casi todos tienen formación militar.

 

Hasta ahora, los piratas atacaban en la zona del estrecho de Malacca (donde circula el 40% del comercio mundial). La zona del mayor peligro parece haberse trasladado ahora al Golfo de Aden y a las costas de Somalia.

Antes, los piratas sólo atacaban en zonas costeras, pero ahora se adentran muchos kilómetros mar adentro, donde la vigilancia es más difícil.

 

Los piratas de hoy no buscan apoderarse de las mercancías que transportan los barcos que asaltan. Su objetivo es pedir rescates por devolver las embarcaciones con las que se pierden en las vastas aguas de los océanos. Rescates cuya cuantía oscila entre los 50 mil y el millón de dólares.

 

El centro de Información sobre la Piratería, órgano dependiente de la Oficina Marítima Internacional, contabilizó 240 ataques de piratas, 6 asesinatos de tripulantes, 19 heridos y 591 secuestrados.

 

Algunas de las zonas en las que se ha detectado una mayor actividad de piratería son:

Somalia (130 ataques), Nigeria (13 ataques), Perú (10 ataques), el estrecho de Malaca (9 ataques) y las costas de la India (6 ataques).

 

Las aguas del Golfo de Adén son ahora las más peligrosas del mundo por los frecuentes  ataques piratas, seguidas de la costa este somalí.

A continuación figuran las aguas de Nigeria y Perú, que han desplazado al Estrecho de Malaca, antaño la ruta más insegura.


En junio de 2008, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó la resolución 1816 que autorizaba a navíos de guerra extranjeros a perseguir a las embarcaciones piratas.


La Unión Europea (UE) lanzó, el pasado 8 de diciembre, la misión "Atalanta", en la que participan diez países y que durará hasta finales de 2010.

 

Al menos 15 barcos, con 206 tripulantes, estaban en poder de  piratas somalíes a mediados de junio de 2009, según datos de  Ecoterra, la ONG de vigilancia marítima en el este de África.

Dicha organización apunta que en los primeros cinco meses y medio de 2009, pese al incremento de la vigilancia de fuerzas navales internacionales en aguas próximas a Somalia, los  piratas de ese país han llevado a cabo 127 ataques confirmados y han conseguido secuestrar 45 barcos.

 

Hay un mapa en Google Maps sobre casos de piratería en todo el mundo (son datos del 2008)

 

El caso de Somalia

 

La verdadera naturaleza de lo que está ocurriendo en el Cuerno de África comienza a conocerse cuando un juez de Nueva York decidió enjuiciar a un menor de edad capturado el 12 de abril del 2009 por EEUU en la costa de Somalia. 

Con su artículo “Le están mintiendo sobre los piratas”, la periodista británica Johann Hari arrojó bastante luz –en el Huffington Post del 4 de enero de 2009– sobre la verdadera naturaleza de este conflicto, provocado por los barcos occidentales que ilegalmente descargan basura nuclear y capturan los productos del mar del empobrecido país africano con casi 4.000 km de costas.

 

En 1991, cayó el gobierno de Somalia, situado en el Cuerno de África. Sus 9 millones de habitantes han estado al borde de morirse de hambre desde entonces. Y muchas de las fuerzas

del mundo occidental han visto esto como una estupenda oportunidad para verter nuestros residuos nucleares en sus mares.


 

En cuanto desapareció el gobierno, llegaban misteriosamente buques europeos a la costa de Somalia, vertiendo enormes barriles en el océano. La población de la costa empezaba a enfermar.


Al principio, padecieron extrañas erupciones, nauseas, y nacieron niños malformados. Entonces, después del tsunami de 2005, cientos de estos barriles vertidos y con fugas terminaron en la orilla. La gente empezó a enfermar de la radiación, y más de 300 personas murieron.


Ahmedou Ould-Abdallah, el enviado de Naciones Unidas a Somalia, declara: “Alguien está vertiendo material nuclear aquí. También hay plomo, y materiales pesados, tales como cadmio y mercurio – o sea, de todo.” Se puede seguir su rastro hasta los hospitales y las fábricas europeos, y se entrega a la mafia italiana para que ésta se deshaga de ello de la manera menos costosa. Cuando pregunté a Ould-Abdallah qué hacían los gobiernos italianos para combatir esto, dijo con un suspiro: “Nada. Ni se ha limpiado, ni ha habido compensación ni prevención.”


Al mismo tiempo, otros buques europeos han estado saqueando los mares de Somalia de su mayor recurso: el marisco y el pescado.


Enormes palangreros roban cada año más de 300 millones de dólares en atún, gambas, langosta, etc. al internarse ilegalmente en los mares no protegidos de Somalia. Los pescadores locales han perdido de buenas a primeras su sustento, y se están muriendo de hambre.


Mohammed Hussein, un pescador de la ciudad de Marka, a 100 kilómetros de Mogadishu, declaró a Reuters: “Si no se hace nada, pronto no quedará pesca en las aguas de nuestra costa”.


Éste es el contexto en el que han surgido los hombres que nosotros llamamos “piratas”.


Todo el mundo está de acuerdo en que eran pescadores corrientes somalíes que primero intentaron disuadir con lanchas veloces a los que vertían residuos desde los palangreros o por lo menos cobrarles un tributo. Se llaman a si mismos los Guardacostas Voluntarios de Somalia – y no es difícil entender por qué.


En el transcurso de una entrevista telefónica surrealista, uno de los dirigentes piratas, Sugule Ali, dijo que su propósito era “parar la pesca ilegal y vertidos en nuestras aguas... No nos consideramos bandidos de los mares. Los bandidos son aquellos que pescan, vierten residuos y llevan armas en nuestros mares.” William Scott habría entendido estas palabras.


No, esto no justifica la toma de rehenes, y sí, algunos son evidentemente gángsteres (especialmente aquellos que han retenido los suministros del Programa Mundial de Alimentos).


Pero los “piratas” tienen el apoyo abrumador de la población local por algo. El sitio web de noticias independiente somalí WardherNews encuestó a la población local sobre su opinión del tema. Un 70% “apoyó la piratería como forma de defensa nacional de las aguas territoriales del país”.


Durante la Guerra de Independencia de Estados Unidos, George Washington y los padres fundadores pagaron a piratas para proteger las aguas territoriales de su país porque no tenían marina ni guardacostas propios. La mayoría de los estadounidenses los apoyaron. ¿Es esto tan diferente?


No se actuó cuando se cometían estos crímenes - pero cuando algunos pescadores respondieron interrumpiendo el pasillo de tránsito del 20% del suministro de petróleo mundial... ahí duele.

Si de verdad queremos ocuparnos de la piratería, necesitamos erradicar su causa.

 

Fuente: Revista Amauta

 

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Richard 08/20/2009 02:53

Felicidades por este estupendo post que realmente hace ver el problema desde una perspectiva totalmente diferente.

Emma Rodriguez 08/20/2009 07:25





jose 08/17/2009 22:38

Me parece halgo asonbroso que esto pase y no tenia ni idea de las razones, pero ahora comprendo a esta gente y las razones que los llevan a hacer estas cosas .MUY BUENO ESPERO QUE SIGAS ARROJANDO LUZ A LAS COSAS QUE PASAN EN EL MUNDO, MUY BUENO.