Turquía: un país entre dos mundos

Publicado en por Emma Rodriguez

Es mediterránea, su historia se une a los Balcanes, geográficamente forma parte de Oriente Medio, del Cáucaso... en realidad es euro-asiática.

La moderna República de Turquía fue fundada en 1923 por Mustafa Kemal Atatürk tras el derrumbamiento del imperio otomano al final de la Primera Guerra Mundial. Atatürk se convirtió así en el constructor de Turquía y lideró un proceso de transformaciones encaminadas a hacer de este país un Estado moderno.

Turquía se transformó en Estado secular en 1928 mediante un gran conjunto de cambios sustanciales:

-Se cambió el alfabeto árabe por el latino.
El empleo del vocabulario turco se favorece en detrimento del legado persa y árabe, en un intento de buscar una lengua más pura en sus orígenes. El punto culminante de este movimiento es la aparición publica de la Teoría de Lengua del Sol, favorecido por Mustafa Kemal.

-Se introdujo un nuevo código civil, inspirado en el suizo. Se instauró el código del vestido, prohibiendo el fez, un sombrero musulmán tradicional, y el velo en las mujeres.

-Se exhortó que la población turca adoptara apellidos en sustitución del nombre único de tradición árabe. Mustafa Kemal en persona adoptó el nombre Atatürk (Padre de los turcos).

-Los imanes fueron designados oficialmente a partir de ese momento por el gobierno. Además, se reconoció el derecho de la mujer a elegir y ser elegida antes que en muchos países occidentales y se proclamó el domingo como día de descanso, se abolió la poligamia, se sustituyó el calendario árabe por el calendario gregoriano y se estableció Ankara como capital del país.

Actualmente, Turquía es un país de difícil definición.

Da la impresión que el pueblo turco vive en una esquizofrenia de lo que fué y de lo que desearía ser.

 

Tuvo un rico, variado y brillante pasado, pero al mismo tiempo, quizás, desearía ser otra cosa más cercana a lo que representa Europa. Por otra parte, como muestra de esa ambivalencia Turquía es un conglomerado de muchos matices.

 

Turquía es hoy un país inestable, sometido a tensiones constantes, en las que el fundamentalismo religioso avanza, donde la separación entre religión y política no es nítida para el partido en el poder y donde existen lastres antropológicos y culturales propios del Islam.

 

En la Guerra Fría, Turquía estuvo en el bloque occidental. Al antiguo imperio turco se le asignó ser el freno al bolchevismo. En aquel momento, todavía el país vivía de los réditos del kemalismo y fue cortejada por los aliados occidentales que la introdujeron en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y, más especialmente, en la OTAN. Dentro de la Alianza Atlántica, le correspondió a Turquía cubrir el flanco sud-oriental de Europa.

 

Turquía, por su situación de frontera con zonas muy sensibles e inestables como son Georgia, Armenia, Azerbaiyán, Irán, Grecia, Bulgaria, Irán, Iraq y Siria, que además representan el futuro del petróleo y del gas, tiene un muy alto interés geoestratégico.


Tras una convulsa historia con golpes de estado, como los de 1960, 1971 y 1980, surgió una forma de gobierno monopartidista gobernada por el Partido de la Madre Patria de Turgut Özal, que combinó un programa económico global junto con valores sociales conservadores.

 

Una serie de crisis económicas condujeron a nuevas elecciones en 2002 que dieron el poder al Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) del actual presidente turco y antiguo alcalde de Estambúl, Recep Tayyip Erdogan, un partido de tendencia islamista conservadora, pero a la usanza de los partidos democristianos europeos. Su gobierno ha realizado grandes avances en la economía y, gracias a su política doméstica de cambios (avance en los derechos humanos, reconocimiento de la lengua kurda, etc.), ha logrado iniciar el proceso de adhesión a la Unión Europea el 3 de octubre de 2005.


CHIPRE

En 1959, representantes de Grecia y Turquía, del partido democrático de Makarios y de la corona británica acordaron crear la República de Chipre, con garantías para la minoría turca y soberanía inglesa sobre las bases militares de la isla

En 1963, radicales de derecha (partidarios de la enosis o unión con Grecia), intentaron sin éxito un golpe de Estado. En 1974, la Guardia Nacional Chipriota, comandada por oficiales del ejército griego, depuso a Makarios (que se fugó a Inglaterra) y nombró como presidente a Nikos Sampson, partidario de la anexión a Grecia:. Inmediatamente después Turquía invadió el norte de Chipre, bombardeó Nicosia (Levkosía) y expulsó hacia el sur a 200.000 greco-chipriotas, pretextando proteger la minoría turca.

A pesar de haberse sucedido esporádicas conversaciones de paz, Chipre continúa dividida. La ONU ha ido disminuyendo sus fuerzas en la isla y ha aumentando la presencia de pequeñas patrullas fronterizas. El Sur adquirió misiles capaces de alcanzar la costa turca, lo que provocó que las relaciones entre los dos bandos se deterioraran.

 

En abril de 2004 se llevaron a cabo dos plebiscitos simultáneos sobre un plan de reunificación presentado por la ONU: los greco-chipriotas rechazaron el plan, mientras que los turco-chipriotas lo respaldaron. El 1º de mayo, Chipre pasó a ser, junto con otros nueve países, miembro pleno a la UE. La zona norte del país (turco-chipriota) no ingresó, pues no avanzaron las negociaciones para la reunificación del país.

 

La situación, pese a haberse suavizado (como gesto se ha derribado el muro que separaba ambas comunidades), debido a la presión internacional, básicamente relacionada con el ingreso de ambas partes en la Unión Europea, no tiene perspectivas serias de solución.

KURDISTÁN

El Kurdistán representa para Turquía la piedra en el zapato y al mismo tiempo la afirmación de su poderío como país.

Los kurdos, además de su origen y cultura, comparten importantes características, entre ellas las fronteras de sus Estados, por lo que adquieren importancia estratégica y son a la vez muy vulnerables a la manipulación de sus respectivos gobiernos y de las potencias internacionales.

Además, los gobiernos centrales han mantenido a estas regiones, con grandes riquezas naturales, en una situación de dependencia del interior y en extrema pobreza. Las dinámicas de represión han sido especialmente brutales en algunas regiones. La zona perteneciente a Turquía es un lugar plenamente militarizado, donde rige la ley marcial. Desde que el Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK) iniciara la lucha armada en 1984 se calcula que han muerto más de 20.000 personas. Tomado militarmente por cerca de 200.000 soldados turcos, en el Kurdistán turco se vive un auténtico clima de terror.

Por causa de la política turca de limpieza étnica, cientos de miles de kurdos han huido del Kurdistán turco hacia ciudades del interior o al extranjero.

Desde la detención del líder del PKK Öcalan, la cuestión parece más calmada, pero el conflicto sigue sin clarificarse. En el fondo, parece una situación de muy difícil o de imposible solución práctica.

LA UNIÓN EUROPEA

La adhesión a la Unión Europea solicitada por Turquía representa una patata caliente y una constante duda, tanto para la Comisión Europea como para los propios Estados miembros. Y, aunque algunos socios europeos han manifestado su apoyo a la integración turca en el club europeo, la mayoría de ellos y la mayoría de la opinión pública europea no están por la labor.

Como estiman los analistas, a partir de la invasión otomana y de la destrucción de Bizancio, estamos hablando de un espacio geopolítico europeo ganado por un pueblo indiscutiblemente no-europeo. Y lo que es más: un pueblo que practicó la limpieza étnica y religiosa, destruyó la cultura bizantina y creó una situación nueva. El hecho de que la Tracia, apenas un 3% del territorio turco, sea, geográficamente, Europa, no implica que “todo lo que va detrás”, lo sea. Turquía ha sido, históricamente, una potencia adversaria de Europa. Y la mentalidad y cultura del pueblo turco no terminan de cumplir los cánones del europeísmo.

 

Un dato del clima que se respira en Turquía es que el número de delitos y crímenes se disparó el año pasado y en la actualidad se comete un acto delictivo cada 40 segundos, según las últimas estadísticas.


Las iniciativas pan-turcas acometidas desde Ankara en los últimos quince años y que prevén la creación de un área turcófona, supone un obstáculo y una amenaza para Rusia.

La disyuntiva determinante para la Unión Europea es:

  • amistad con Rusia y estabilidad del área euroasiática
  • o integración de Turquía en la Unión, arrastrando al área turcófona con el consiguiente enfrentamiento de la UE con Rusia.

El sentido común excluye la segunda posibilidad que, si bien alarga fantasmagóricamente “Europa” por las zonas más conflictivas de Asia Central, crea más conflictos de los que resuelve.

 

Por otra parte, las tensas relaciones de Ankara con Grecia y con Chipre no ayudan a sus aspiraciones a formar parte de la Unión Europea.

En definitiva, Turquía está condenada a ser lo que fue y a seguir siendo lo que es. Es una potencia mediterránea, de vital importancia en la geopolítica de la zona más conflictiva e inestable del planeta, capaz de reivindicar su ascendente islámico y de tener buenas relaciones con Israel.
Pero su real pertenencia a una cultura no europea apunta a la conveniencia de reforzar su status especial como bisagra entre dos mundos.

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